A la izquierda del PT hay mucho
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A la izquierda del PT hay mucho
Año 6. Edición número 295. Domingo 12 de enero de 2014
Por
Ricardo Romero, politólogo UBA/Unsam
Entrevista: Gonzalo Rojas, politólogo
Cuando se habla de la izquierda brasileña, generalmente, se relaciona al Partido dos Trabalhadores en el gobierno junto a sus aliados comunistas y socialistas; sin embargo, hay un espacio crítico que no participa de la gestión petista y se propone generar una alternativa anticapitalista para ese país. Desde su constitución, el PT tuvo dos grandes escisiones, la primera fue de una corriente trotzkista que luego se constituiría en 1994 en el Partido Socialista de los Trabajadores Unificado (PSTU), que defendía el perfil de clase y un programa anticapitalista, y que posteriormente se integraría a la Liga Internacional de los Trabajadores–Cuarta Internacional.
Posteriormente, con el PT en el gobierno se tendría otra importante ruptura con la salida de varios dirigentes de renombre, críticos al programa económico y ciertos hechos de corrupción que signaban al gobierno de Inácio Lula da Silva. Entre ellos se encontraban la senadora Heloísa Helena y los diputados Babá y Luciana Genero. Así se fundó en 2004 el Partido Socialismo y Libertad (PSOL), que si bien tuvo dificultades para lograr su constitución en el primer año, alcanzaría un crecimiento exponencial a partir del escándalo de la red de sobornos a parlamentarios desarrollados por la gestión petista, conocido como mensalão, y que provocó el enjuiciamiento y encarcelamiento de importantes referentes como José Dirceu, Jefe de la Casa Civil y José Genoíno, presidente del bloque parlamentario del PT.
Este crecimiento, impulsó la presentación de Heloísa Helena en la elección presidencial de 2006, alcanzando un significativo tercer lugar con el 6,8% de los votos. En esta ocasión, el PSOL estuvo en alianza con el Partido Comunista Brasileño y la otra escisión del PT, el PSTU, que en años anteriores presentó a José María de Almeida como candidato (1998, 2006) sin superar el 1% de los sufragios. En la última elección de 2010 fueron separados, y el PSOL obtuvo un magro el 0,87%, con la candidatura de Plinio Arruda Sampaio, y el PSTU un ínfimo 0,08%, con su eterno candidato.
En definitiva, un espacio que criticó fuertemente el programa económico del PT y los hechos de corrupción que marcaron el primer gobierno, pareciera haber perdido peso a diez años de gestión petista. Sin embargo, tras de las movilizaciones que se sucedieron en junio de 2013, y de cara a las elecciones de 2014, pareciera ser que este espectro recobra protagonismo y se posiciones de cara octubre. Sobre el rol de la izquierda en Brasil, Miradas al Sur consultó al politólogo argentino Gonzalo Rojas, Doctor por la Universidad de San Pablo y Profesor de la Universidad Federal de Campina Grande, radicado en Paraíba y un estudioso de la izquierda en América latina.
En tanto por qué hay sectores que no apoyan la gestión de Dilma, Rojas sostuvo: “La izquierda no apoya al PT porque entiende que este gobierno es una continuidad bajo otras formas de la hegemonía que el capital financiero ejerce desde Fernando Henrique Cardoso. Podríamos llamar un neoliberalismo de tercera vía. Porque se unificaron las políticas sociales, hubo cierta redistribución de ingreso, pero el gobierno de Dilma sigue pagando un alto porcentaje del presupuesto a intereses y amortización de capital de la deuda (42% del presupuesto 2014 será usado para eso) y somete su política al pago de la misma y privatiza bajo nuevas formas. Y ahora se siente más, cuando la crisis internacional pega en Brasil y el gobierno abandona hasta un discurso a veces industrialista, para profundizar el ajuste, y esto provoca situaciones como el cierre de una planta de General Motors en São José dos Campos, São Paulo con más de mil despidos”.
Tal como señala Rojas, la Ley de Presupuesto Anual para 2014 prevé un total de R$ 2.383 billones, de los cuáles un billón sería destinado al pago de deuda, un 33% más que en 2012, siendo el problema de la deuda un punto crucial para Brasil. Por eso, el PSOL salió con una fuerte crítica, al sostener que el mismo prevé el 42% a deuda pública y que sólo dará un reajuste real de menos del 1% a los gastos. Aseveran además, que se da continuidad al privilegio de rentistas de bancos y grandes inversores en detrimento de urgentes demandas sociales del país, muchas reivindicadas durante las grandes manifestaciones del año 2013. En palabras del diputado Chico Alencar: “El PSOL vota contra esta concepción de presupuesto acordado, con una amplia mayoría aquí –en el congreso–, que en verdad, en una perspectiva de futuro, no ayuda al país”.
Sobre cuáles son las principales fuerzas que expresan esa crítica, Rojas describió: “Si bien el espectro de izquierda es bastante amplio, con organizaciones que tienen distintos niveles de inserción política y sindical. Sin embargo, no es casual que las principales propuestas vengan de escisiones del PT. Por un lado el PSOL, una ruptura superestructural durante el primero gobierno de Lula en 2005, en pleno escándalo por el soborno a los congresistas, conocido como “mensalão”, y el PSTU fracción trotzkista-morenista constituida en 1993, después de la expulsión de la tendencia Convergencia Socialista del PT. Los dos tienen candidatos presidenciales, José Maria de Almeida por el PSTU (dirigente de la Central Sindical y Popular-Conlutas) y Randolfe Rodrigues (Senador por Amapá) por el PSOL, que expresa el triunfo del bloque parlamentario del partido, en un congreso con gravísimas acusaciones de fraude en la elección de delegados y una posición clara de regular el capitalismo en lugar de luchar por superarlo y sin problemas en aliarse dependiendo las circunstancias con partidos de la base de gobierno e incluso abiertamente de derecha en estados y municipios”.
Con consonancia con eso, el flamante candidato del PSOL, Randolfe Rodrigues, tras haber superado a Luciana Genro en la disputa por la candidatura presidencial, sostuvo que su bandera de campaña será la reforma agraria y el pase libre, demanda que fue la fuente de las movilizaciones de junio y apuestan a que vuelvan este año. Con gran expectativa, Rodrigues comentó en una entrevista a Carta Capital: “Un partido que gobierna una capital, Macapá, que fue al segundo turno en la mayor metrópoli de la Amazonia, Belém, y que tuvo un desempeño excepcional en la mayor ciudad del país, con Marcelo Freixo en Río de Janeiro, no podemos darnos el lujo de no presentar una candidatura que se proponga ser una opción de izquierda”.
En la fase inicial, con el Movimiento Pase Libre otras corrientes de izquierda fueron promotoras de las movilizaciones que sucedieron en junio durante la Copa Confederaciones. Pareciera ser que ahora apuestan a que regresen durante el Mundial 2014. En tal sentido, sobre el impacto electoral que esto podría tener, Rojas afirmó: “Es que a partir de las movilizaciones de junio es que se produce un cambio cualitativo en la lucha de clases en el país, si bien ahora Dilma Rousseff tiene una tenue recomposición, porque cayó más de 20 puntos en dos semanas de movilizaciones durante la Copa Confederaciones, y si bien se modificaron las legislaciones represivas para prevenir movilizaciones y el gobierno no duda en criminalizarlas, las manifestaciones volverán durante el Mundial 2014, y a pocos meses de la elección presidencial, lo que abre es un escenario todavía incierto sobre el resultado de la votación para el gobierno. Ahí cobran más visibilidad corrientes de izquierda que enfocan su intervención priorizando la lucha de clases por sobre lo institucional, como la Liga Estrategia Revolucionaria-Quarta Internacional (LER-QI) corriente hermana del PTS del diputado nacional Nicolás del Caño, que en noviembre realizó en São Paulo un importante encuentro nacional: Lecciones de junio para una alternativa revolucionaria donde participaron más de 800 jóvenes y trabajadores o el Partido Obrero Revolucionario (POR) de matriz Lorista”. Cabe destacar que, entre estos dos bloques, el Partido de la Causa Operaria mantiene su legalidad, presentará candidatos, pero por el momento con muy poca presencia política.
Posteriormente, con el PT en el gobierno se tendría otra importante ruptura con la salida de varios dirigentes de renombre, críticos al programa económico y ciertos hechos de corrupción que signaban al gobierno de Inácio Lula da Silva. Entre ellos se encontraban la senadora Heloísa Helena y los diputados Babá y Luciana Genero. Así se fundó en 2004 el Partido Socialismo y Libertad (PSOL), que si bien tuvo dificultades para lograr su constitución en el primer año, alcanzaría un crecimiento exponencial a partir del escándalo de la red de sobornos a parlamentarios desarrollados por la gestión petista, conocido como mensalão, y que provocó el enjuiciamiento y encarcelamiento de importantes referentes como José Dirceu, Jefe de la Casa Civil y José Genoíno, presidente del bloque parlamentario del PT.
Este crecimiento, impulsó la presentación de Heloísa Helena en la elección presidencial de 2006, alcanzando un significativo tercer lugar con el 6,8% de los votos. En esta ocasión, el PSOL estuvo en alianza con el Partido Comunista Brasileño y la otra escisión del PT, el PSTU, que en años anteriores presentó a José María de Almeida como candidato (1998, 2006) sin superar el 1% de los sufragios. En la última elección de 2010 fueron separados, y el PSOL obtuvo un magro el 0,87%, con la candidatura de Plinio Arruda Sampaio, y el PSTU un ínfimo 0,08%, con su eterno candidato.
En definitiva, un espacio que criticó fuertemente el programa económico del PT y los hechos de corrupción que marcaron el primer gobierno, pareciera haber perdido peso a diez años de gestión petista. Sin embargo, tras de las movilizaciones que se sucedieron en junio de 2013, y de cara a las elecciones de 2014, pareciera ser que este espectro recobra protagonismo y se posiciones de cara octubre. Sobre el rol de la izquierda en Brasil, Miradas al Sur consultó al politólogo argentino Gonzalo Rojas, Doctor por la Universidad de San Pablo y Profesor de la Universidad Federal de Campina Grande, radicado en Paraíba y un estudioso de la izquierda en América latina.
En tanto por qué hay sectores que no apoyan la gestión de Dilma, Rojas sostuvo: “La izquierda no apoya al PT porque entiende que este gobierno es una continuidad bajo otras formas de la hegemonía que el capital financiero ejerce desde Fernando Henrique Cardoso. Podríamos llamar un neoliberalismo de tercera vía. Porque se unificaron las políticas sociales, hubo cierta redistribución de ingreso, pero el gobierno de Dilma sigue pagando un alto porcentaje del presupuesto a intereses y amortización de capital de la deuda (42% del presupuesto 2014 será usado para eso) y somete su política al pago de la misma y privatiza bajo nuevas formas. Y ahora se siente más, cuando la crisis internacional pega en Brasil y el gobierno abandona hasta un discurso a veces industrialista, para profundizar el ajuste, y esto provoca situaciones como el cierre de una planta de General Motors en São José dos Campos, São Paulo con más de mil despidos”.
Tal como señala Rojas, la Ley de Presupuesto Anual para 2014 prevé un total de R$ 2.383 billones, de los cuáles un billón sería destinado al pago de deuda, un 33% más que en 2012, siendo el problema de la deuda un punto crucial para Brasil. Por eso, el PSOL salió con una fuerte crítica, al sostener que el mismo prevé el 42% a deuda pública y que sólo dará un reajuste real de menos del 1% a los gastos. Aseveran además, que se da continuidad al privilegio de rentistas de bancos y grandes inversores en detrimento de urgentes demandas sociales del país, muchas reivindicadas durante las grandes manifestaciones del año 2013. En palabras del diputado Chico Alencar: “El PSOL vota contra esta concepción de presupuesto acordado, con una amplia mayoría aquí –en el congreso–, que en verdad, en una perspectiva de futuro, no ayuda al país”.
Sobre cuáles son las principales fuerzas que expresan esa crítica, Rojas describió: “Si bien el espectro de izquierda es bastante amplio, con organizaciones que tienen distintos niveles de inserción política y sindical. Sin embargo, no es casual que las principales propuestas vengan de escisiones del PT. Por un lado el PSOL, una ruptura superestructural durante el primero gobierno de Lula en 2005, en pleno escándalo por el soborno a los congresistas, conocido como “mensalão”, y el PSTU fracción trotzkista-morenista constituida en 1993, después de la expulsión de la tendencia Convergencia Socialista del PT. Los dos tienen candidatos presidenciales, José Maria de Almeida por el PSTU (dirigente de la Central Sindical y Popular-Conlutas) y Randolfe Rodrigues (Senador por Amapá) por el PSOL, que expresa el triunfo del bloque parlamentario del partido, en un congreso con gravísimas acusaciones de fraude en la elección de delegados y una posición clara de regular el capitalismo en lugar de luchar por superarlo y sin problemas en aliarse dependiendo las circunstancias con partidos de la base de gobierno e incluso abiertamente de derecha en estados y municipios”.
Con consonancia con eso, el flamante candidato del PSOL, Randolfe Rodrigues, tras haber superado a Luciana Genro en la disputa por la candidatura presidencial, sostuvo que su bandera de campaña será la reforma agraria y el pase libre, demanda que fue la fuente de las movilizaciones de junio y apuestan a que vuelvan este año. Con gran expectativa, Rodrigues comentó en una entrevista a Carta Capital: “Un partido que gobierna una capital, Macapá, que fue al segundo turno en la mayor metrópoli de la Amazonia, Belém, y que tuvo un desempeño excepcional en la mayor ciudad del país, con Marcelo Freixo en Río de Janeiro, no podemos darnos el lujo de no presentar una candidatura que se proponga ser una opción de izquierda”.
En la fase inicial, con el Movimiento Pase Libre otras corrientes de izquierda fueron promotoras de las movilizaciones que sucedieron en junio durante la Copa Confederaciones. Pareciera ser que ahora apuestan a que regresen durante el Mundial 2014. En tal sentido, sobre el impacto electoral que esto podría tener, Rojas afirmó: “Es que a partir de las movilizaciones de junio es que se produce un cambio cualitativo en la lucha de clases en el país, si bien ahora Dilma Rousseff tiene una tenue recomposición, porque cayó más de 20 puntos en dos semanas de movilizaciones durante la Copa Confederaciones, y si bien se modificaron las legislaciones represivas para prevenir movilizaciones y el gobierno no duda en criminalizarlas, las manifestaciones volverán durante el Mundial 2014, y a pocos meses de la elección presidencial, lo que abre es un escenario todavía incierto sobre el resultado de la votación para el gobierno. Ahí cobran más visibilidad corrientes de izquierda que enfocan su intervención priorizando la lucha de clases por sobre lo institucional, como la Liga Estrategia Revolucionaria-Quarta Internacional (LER-QI) corriente hermana del PTS del diputado nacional Nicolás del Caño, que en noviembre realizó en São Paulo un importante encuentro nacional: Lecciones de junio para una alternativa revolucionaria donde participaron más de 800 jóvenes y trabajadores o el Partido Obrero Revolucionario (POR) de matriz Lorista”. Cabe destacar que, entre estos dos bloques, el Partido de la Causa Operaria mantiene su legalidad, presentará candidatos, pero por el momento con muy poca presencia política.
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