domingo, 10 de abril de 2011

Los primeros 100 días de la era Dilma en Brasil. Miradas al Sur

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Los primeros 100 días de la era Dilma en Brasil

Año 3. Edición número 151. Domingo 10 de abril de 2011

Durante su gira presidencial en Portugal, Rousseff ratificó que su gestión no es un calco respecto a la de Lula. (AP)

Con tres meses de gobierno, la nueva presidenta logró un perfil propio en la conducción de la colosal estructura administrativa brasileña

Los primeros cien días de gestión resultan clave para definir el rumbo de un gobierno. Y a pesar de la difícil tarea de eclipsar la popularidad de Ignacio Lula da Silva, la gestión de Dilma Rousseff pareciese haber logrado un perfil propio en la conducción de la colosal estructura administrativa brasileña. La era Dilma comenzó con un verano movido, por las inundaciones en Río de Janeiro, y parece no encontrar descanso con la matanza a niños indefensos en una escuela de esa ciudad. En esas adversidades, mostró una alta capacidad de gestión, que fortalece su impronta iniciada con el cambio en la composición de género en el gabinete, la reorganización del funcionamiento del Ejecutivo y la relación con los niveles subnacionales, recibiendo halagos de gobernadores y prefeitos, incluso opositores.
A su vez, Dilma pudo desterrar la idea que presentaba a Lula como un poder en las sombras. Tuvo la capacidad de dirigir la coalición de gobierno, mostrándose inflexible ante hechos de corrupción, que involucraban al Pmdb, o sosteniendo posiciones como el salario mínimo, que la enfrentaba al PDT. A pesar de esto, tuvo a un disciplinado Pmdb, casi como partido de Estado, en cambio, se evidenciaron algunas fisuras en el PT. A contrapartida, provocó la desarticulación de la oposición, moderando a Aecio Neves, hoy principal referente del Psdb, y la ruptura de los Demócratas (ex PFL), donde el prefeito de San Pablo, Gilberto Kassab y la senadora Kátia Abreu, se proponen reorganizar el Partido Social Demócratico de Juscelino Kubitschek.
Sin embargo, el énfasis en los DDHH es el principal eje del nuevo gobierno, algo que genera profundos cambios en política interior y exterior. Esta mujer, guerrillera marxista que padeció la represión y tortura de la dictadura (1964-1985), no podía soslayar su pasado. Brasil pasa de la política del autoindulto y olvido al de la memoria, verdad y justicia. A partir de incorporar tratados internacionales, como la aprobación por parte del Senado de la Convención Interamericana sobre Desaparecidos, los delitos de la dictadura se encuadran en la figura de lesa humanidad, por lo que la Justicia avanzará sobre sus acciones.
A tal fin, el gobierno de Dilma impulsa la formación de una Comisión de la Verdad, que debe aprobar el parlamento. Como afirmó a Miradas al Sur, María do Rosario Nunes (Secretaria de DDHH de Brasil), “el objetivo no es el revanchismo o la venganza, sino el esclarecimiento. Es bueno para la democracia que la democracia sea absolutamente transparente”. Desde los sectores militares, la reacción va desde el enfrentamiento hasta la búsqueda de conciliación. Algunos ex miembros formaron el Partido Militar Brasileño, para rechazar esta nueva polítca. En cambio, la semana pasada, las Fuerzas Armadas entregaron a Dilma un galardón, para tratar de bajar la tensión con la mandataria.
Así como la Rede O Globo producía novelas durante la dictadura, para difundir una “identidad” brasileña, un dato interesante es el estreno, en horario central, de Amor y revolución que realizó la televisora STB. Una historia que evoca a Dilma y se desarrolla en pleno período militar, tras el golpe contra Joao Goulart en 1964. Incluso, en su primer capítulo se denuncia la participación de los Estados Unidos en el hecho. Según la misma María do Rosario Nunes: “La historia hará una contribución importante a la concientización de la política de DDHH en Brasil”.
Desde la visita a Argentina, donde se entrevistó con Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, hasta el voto contra Irán en la ONU, Dilma incorpora la temática de DDHH en su agenda internacional y se diferencia de su antecesor, que ponía énfasis en temas sociales. Así, Marco Aurelio García, quien fuera asesor de Lula y que conserva ese rol en el gobierno, afirmó al diario O Estado de Sao Paulo que: “Esos cambios son determinados no sólo por las alteraciones de la realidad internacional sino por la diferente percepción que la presidenta tiene en relación al mundo”.
Este cambio tiene sus consecuencias en el plano de las relaciones internacionales. Si bien la embajadora María Nazareth Farani Azevedo, representante brasileña en el Consejo de DDHH de la ONU, negó un acuerdo con Estados Unidos por la silla en el Consejo de Seguridad de ese organismo, lo cierto es que esta posición acerca a Brasil a ese país, especialmente en la política sobre Medio Oriente. Incluso, no es casual que Obama ordene atacar a Libia desde suelo brasileño. Y un dato importante es que las reservas petroleras del PreSalt pasan a ser tentadoras para la potencia del norte, lo podría generar un nuevo eje en la relación comercial entre ambos países.
Esta reorientación replantea vínculos con sus socios actuales, algo que estará en agenda en los próximos viajes de Dilma. La mandataria visitará China entre el 13 y 15 de abril, para participar de una cumbre del Bric (espacio que comparte con Rusia, India, China y ahora Sudáfrica) y Venezuela, donde se entrevistaría con Hugo Chávez, el 10 de mayo próximo. Por lo que el gobierno de Dilma Rousseff llega a su día 100 con mucho por contar y por hacer.

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OTRAS NOTAS

  • Casi como una metamorfosis kafkiana, devino la mariposa y Brasil ahora comienza a volar con belleza femenina. Aquella joven guerrillera, que padeció la tortura de una dictadura asesina, con el esfuerzo de haberse recibido de economista y haber mostrado su capacidad en la gestión pública, llega a la presidencia luego de haber enfrentado su primera contienda electoral. La flamante presidenta Dilma Rousseff tiene el reto de marcar su impronta en un nuevo gobierno.
  • Si el carisma y la aceptación masiva de un dirigente político tuviesen carácter tran­sitivo, el mejor ejemplo lo estaría dando por estos días la candidata presidencial brasileña por el Partido de los Trabajadores (PT), Dilma Rousseff.
  • Que a Brasil ahora lo conduce la presidenta Dilma Rousseff se nota desde el estilo de gestión hasta en los lineamientos de la política nacional e internacional. Apenas llegó al Planalto (sede del gobierno), mandó a sacar una Biblia que Lula tenía en el despacho, destacando su laicismo y siendo como una antesala de su forma de administrar.
  • La semana que viene, el presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, visitará Brasil acompañado de la primera dama Michelle y de sus hijas, Saha y Malia. Estará el 19 en Brasilia y el 20 en Río de Janeiro, con una programación aún no confirmada pero que prevé la visita a la favela “pacificada”, un chapuzón en una playa carioca y una cena íntima con Dilma Rousseff.
  • "Es hora de que una mujer sea presidenta de Brasil”, dijo la candidata del Partido de los Trabajadores (PT), Dilma Rousseff, quien continúa su cosecha de voluntades y, como la espuma, no deja de subir en las encuestas.
  • El diario Folha de Sao Paulo logró que el Tribunal Superior Militar brasileño tenga que abrir los archivos de Dilma Rousseff de la dictadura. Algo que el periódico tituló como un logro de toda la ciudadanía. Sin embargo, en realidad esto comenzó como un intento de publicar la historia de la candidata durante el período electoral, y no para favorecerla. Justamente la Folha de Sao Paulo intentó tomar esta historia para descalificar a Dilma y considerarla “terrorista”, cuando el terrorismo de Estado lo comenzaron los militares brasileños en 1964.

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Ricardo Romero

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