Una militancia por el swinger en argentina

Intercambio de parejas

Una militancia por el swinger en argentina

Por Ricardo Romero. Especial para ETER 


La Revista Entrenos cumplió 25 años promoviendo el encuentro entre parejas liberales y el debate sobre las relaciones no-monogámicas.
 Hace tiempo que la estructura familiar clásica se está transformando, inclusive el vínculo monogámico tradicional, siendo cada vez más frecuentes relaciones abiertas o swingers. Incluso, en nuestro país, podemos encontrar a Daniel Bracamonte y Beatriz Muschio, que son una pareja es precursora de esa práctica desde hace 25 años.

Un compromiso por el swinger. Ellos desarrollan la Revista Entrenos, que este año cumple dos décadas desde su primera edición, que además de salir impresa tiene un soporte digital en la web http://www.entrenos.com.ar, siendo uno de los medios especializados más importantes en la temática.
Entrenos
Personería Jurídica. Además, conformaron la Asociación Swingers de Argentina, entidad a le rechazaron la personería jurídica, porque la IGJ entendió que impulsaba el adulterio, algo que estaba prohibido en el viejo código civil en tano que en el actual ya no se fija la fidelidad como obligación del matrimonio.
Discriminación. En su momento, el INADI sacó un dictamen señalando que el Estado no podía interponer restricciones sobre el derecho sobre los cuerpos y las prácticas sexuales, dejando los intercambios de pareja como preferencias individuales.
Comunidad Swinger. Articulan una gran red social del ambiente, en que desarrollan actividades como fiestas en boliches o incluso Convenciones Swingers. Además, organizan mensualmente un encuentro en un spa con estricta reserva e invitación (Ver nota Encuentro Participativo). Recientemente, lanzaron una app para promover el encuentro e intercambio de parejas liberales con el nombre en-express.

  
Encuentro Participativo en Spa Swinger

En la última reunión de parejas en el spa, Tiempo Argentino fue invitado por los organizadores para conversar e intercambiar, opiniones, con las duplas participantes. Por eso, un viernes a pesar de la lluvia, nos acercamos con nuestro convite y fuimos recibidos con gran entusiasmo por Daniel Bracamonte y Beatriz Muschio.

Ingreso. En una recepción, a manera de sala de estar, las diferentes parejas se saludaban y compartían algunas copas y café en la barra o mesitas y futones. Con charlas sobre la semana y saludos con besos suave en los labios, se iban adentrando en la noche. Allí, conversamos con Daniel, que nos comentaba: “Ha cambiado mucho el ambiente, hace veinte años la movida era solo de parejas adultas, de clase alta y muy discretas, en la actualidad encontramos gente de diferentes clases sociales, muchas parejas jóvenes y mucho más abiertas a manifestar su práctica”

Agrega Beatriz: “y ahora hay otros códigos, antes eran solo parejas, generalmente matrimonios, porque se ponía en juego una relación que se abría, ahora eso ya no es un requisito, incluso vienen solos y solas a nuestras actividades”. Al consultarles sobre el crucero swinger, Daniel sostuvo: “que esos encuentros yanquis son más bien fiestas sexuales, donde prima el alcohol antes que el placer”. Aporta Beatriz: “nosotros buscamos que sean un espacio de socialización donde se ponga de manifiesto una forma de vida”.

El spa. Poco a poco, las parejas se iban despojando de ropas y se dirigían al área de spa, donde había una pileta climatizada, un jacuzzi y salas de sauna. Si bien predominaba la desnudez, también había quien mantenía su ropa de baño. En el marco de relax del hidromasaje, conversamos con algunas parejas, como la de Alexis y Johana, de 38 y 35 años, quienes hace cinco años comenzaron a practicar el intercambio de parejas. Nos comenta Alexis: “con ella descubrimos algo que nos renueva, que no profundiza como pareja”, y suma Johana “que nos profundiza en el amor”. “Verla gozar me estimula y libera, me siento pleno”, concluye él.

Pareja Cordobesa. Y esto no es solo una movida porteña, en otro lugar, estaban Alberto de 60 y Hayde de 45, que vienen de Córdoba. “Nos conocimos en el ambiente y desde hace 10 años que disfrutamos de nuestro amor abierto”, comenta él. “Además de Buenos Aires, vamos a otras comunidades en las provincias, como Mendoza o Santa Fe, aunque son mucho más pequeñas que en Buenos Aires”, agrega. “Conocer nuevas parejas es lo más estimulante” sentencia ella.

Otra historia. También aporta Esteban, de 42 años, quien nos dice “generalmente el hombre tira su cana al aire y la mujer tiene su pata de lana, eso es hipocresía de la monogamia, en el swinger es un acuerdo de dos que da sinceridad y profundiza el amor”. Su pareja, Laura de 35 años, asiente con la cabeza y dice: “con él podemos compartir experiencias, disfrutar juntos y descubrirnos permanentemente”.

Hacia la intimidad. Mientras el tiempo pasaba y la sensualidad crecía, las parejas se iban desplazando a una planta de reservados, donde se encuentran el túnel oscuro, camarillas y una cama gigante. “Ahora vamos a disfrutar” nos dice Leticia de 26 años, con su pareja, Alejandro de 29, quien comenta: “En este espacio el respeto es clave, insinúas con una caricia y el No, es No. Siempre con protección y cuidando a ellas”. Así, Leticia con mirada picarona dice: “¿Venís?”, dejando al autor de esta nota en una duda shakesperiana: ¿Ir o no ir, es parte de la profesión?...


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