domingo, 15 de abril de 2018

Paulo Pimienta "No concebimos un escenario político sin Lula"


Paulo Pimienta: "No concebimos un escenario político sin Lula"

El jefe del bloque del PT, confirma que su partido no presentará otro candidato.

Paulo Pimenta es el jefe del bloque de diputados del Partido de los Trabajadores. El pasado fin de semana permaneció en todo momento al lado de Luiz Inácio Lula da Silva antes de que se entregara a la policía para ser trasladado a Curitiba y ser detenido en el penal de esa ciudad. 
Pimienta fue el principal impulsor de la acción por la que más de 60 congresistas del PT resolvieron usar un mismo apodo, con el que deberán ser llamados en sus presentaciones o votaciones en el Parlamento. Además de sus nombres de pila, son nombrados "Lula", en protesta contra el encarcelamiento del expresidente  para cumplir una pena de 12 años por corrupción. 
Este periodista y técnico agrícola está en el círculo íntimo del expresidente y no concibe un futuro político sin Lula como candidato y como primer mandatario. En diálogo con Tiempo explicó la postura del partido.  
–¿El PT mantiene a Lula como candidato?
–En cualquier hipótesis, el 15 de agosto Lula será inscripto como candidato a presidente en un acto que reunirá a miles de personas en Brasilia. Y el 7 de octubre Lula tendrá su nombre y su foto en la urna electrónica. Trabajamos para que él gane la elección ya en el primer turno y, si hay algún intento de impugnación de su candidatura, los tribunales tendrán que asumir la responsabilidad de anular más de 50 millones de votos del pueblo, lo que hará completamente ilegítima la elección.
–¿Y si la justicia electoral no habilita la candidatura?
–No trabajamos con esta hipótesis. Lula será candidato y su foto aparecerá en la urna electrónica cuando los votantes elijan el número 13 el 7 de octubre.
–¿La respuesta de las organizaciones sociales tras el encarcelamiento fue la esperada?
–Las imágenes de San Bernardo (donde Lula se despidió de la militancia) hablan por sí solas. El juez Sérgio Moro esperaba que la prisión de Lula fuera un trofeo para el Lava Jato, pero lo que ocurrió fue que ahora el mundo entero sabe más que nunca que Lula es un preso político y sufre una persecución judicial, que es semejante a lo que ocurre en Argentina contra la expresidenta Cristina Kirchner. 
–¿Qué marco de gobernabilidad existe frente a un Parlamento que seguirá siendo fragmentado?
–Tendremos que reforzar el vínculo del próximo gobierno de Lula con el pueblo, con los movimientos sociales, reforzar la democracia directa y participativa a través de plebiscitos y otras formas de consulta a la población. El Congreso debe representar los intereses del pueblo y debe respetar el programa político que vencerá en las elecciones. 
–¿Qué desafíos tiene un gobierno del campo popular?
–Son muchos desafíos. El primero es revertir todas las maldades ultraneoliberales que el golpista Michel Temer impuso al país: revertir la reforma laboral; retomar una política económica nacionalista que distribuya renta y cree empleos; hacer una reforma tributaria que proteja a los más pobres y cubra más impuestos a los ricos, que son muy poco gravados en Brasil; establecer un nuevo marco regulatorio de las comunicaciones que acabe con el monopolio de la Red Globo; avanzar en la reforma agraria, entre muchos otros temas que necesitaremos trabajar.
–¿Cómo ve el escenario político sin Lula?
–No está en discusión ese escenario. «


martes, 10 de abril de 2018

La lucha continúa




La lucha continúa; por Ricardo Romero

Columna de opinión.

Para habilitar la prisión de Luiz Inácio Lula Da Silva, el establishment económico mostró su bala de plata. Cuando el general Luiz Gonzaga Schroeder Lessa sostuvo "no tener dudas de que sólo queda la intervención militar". Esto expuso que el bloque de poder gobernante está dispuesto a todo para evitar el regreso del líder petista a la presidencia de la nación.
Como un dejá vù de hace casi 40 años atrás, la ciudad de San Bernardo de Campo fue el epicentro de la lucha política de Brasil. Principalmente por la concentración de los obreros metalúrgicos que se pusieron en pie de guardia para evitar la despótica acción del Poder Judicial brasileño al servicio de una tiranía implantada desde que se consumó el golpe parlamentario que destituyó a la expresidenta Dilma Rousseff.
Es claro y manifiesto que el poder fáctico avasalla la democracia para garantizar la continuidad de un proyecto económico y social que condena al pueblo brasileño a perder derechos conquistados a lo largo de más de un siglo de lucha y que el gobierno de Lula plasmó en concreto para la inclusión de amplios sectores populares.
Por eso, de nada serviría explicar el proceso legal que condena a Lula, porque es claro que a pesar de haberse comprobado que no recibió un triplex, sin embargo el Poder Judicial avanza arbitrariamente en la condena al líder petista para apresarlo como hizo la dictadura cívico-militar que rigió Brasil entre 1964 y 1985. Lo que deja a ese país con un impasse del funcionamiento de su Estado de Derecho.
La urgencia del Tribunal Regional de Justicia N° 4, que tardó meses en expedirse en este caso cuando en otros se toma casi dos años, muestra que el principal objetivo era maquillar una proscripción política y evitar que Lula pueda ser candidato, bajo una ley que paradójicamente el mismo PT impulsó.
Los caminos a octubre parecen inciertos. Si bien Lula tiene aún varias instancias de apelación, es claro que la respuesta ya no depende del proceso legal sino de un marco político. Principalmente porque Michel Temer, cabeza del golpe parlamentario, no supera el uno por ciento de intención de voto. Y el bloque del poder económico no encuentra un candidato confiable para sostener sus intereses. Y de continuar esta situación no se habilitará la candidatura.
Ante este escenario que remotamente podría cambiar, cabe preguntarse qué prospectiva se abre para el PT, cuya conducción sostiene no tener plan B, pero cuando el 15 de agosto se defina la postulación, deberá pensar una estrategia de continuidad. Ahí, cuenta con ventaja, porque la misma voracidad con la que actúa el establishment fortalece el liderazgo de Lula dejándolo con la llave de la política brasileña.
Queda así en una lucha pacífica, asemejándose a líderes mundiales como Gandhi, Luther King o Mandela. Una resistencia política cuyo desenlace es incierto y de ella depende la dignidad del pueblo brasileño. De lo que no cabe duda es de que Lula seguirá escribiendo hojas en la historia de Brasil, Latinoamérica y el mundo entero. «
*Politólogo/UBA


Twitter

Me Gusta Poder y Sociedad

Comentarios en Facebook

Ricardo Romero

Blogs

Mi lista de blogs

Fotos que miran