sábado, 28 de junio de 2014

Las venas abiertas de América Latina

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Las venas abiertas de América latina

Año 7. Edición número 319. Domingo 29 de Junio de 2014

Así como el oro y la plata fueron el objeto del saqueo en la Colonia, la generación de deuda externa en los países de la región es hoy una herramienta para reforzar su dependencia.


En su clásico libro, Eduardo Galeano sostiene: “La división internacional del trabajo consiste en que unos países se especializan en ganar y otros en perder”, y agrega: “Nuestra comarca del mundo, que hoy llamamos América latina, fue precoz: se especializó en perder desde los remotos tiempos en que europeos del Renacimiento se abalanzaron a través del mar y le hundieron los dientes en la garganta”. Y pareciera que esta situación no ha cambiado para la región, que antes proveía de oro y plata a la acumulación originaria del capitalismo europeo, tal como lo describió Carlos Marx en El Capital, y que en la actualidad provee de divisas al voraz capitalismo financiero internacional, con epicentro en Estados Unidos.
Colonialismo. Cabe destacar, que el proceso de endeudamiento externo fue un mecanismo utilizado para generar una relación dependiente de las economías latinoamericanas, desplegado por Gran Bretaña desde 1820 hasta 1930 y posteriormente por Estados Unidos desde 1945 a la actualidad. La dependencia financiera genera un comportamiento cíclico vinculado a las fases económicas de los países desarrollados, que básicamente trasladan sus excedentes financieros a otras plazas en momentos de caída de tasas de ganancia en las economías centrales, pero cuando se contraen los precios de materias primas o aumenta la tasa de interés en el mercado internacional, huyen de las regiones subdesarrolladas provocándoles crisis financieras. En definitiva, cuando las fuentes de crédito se secan, entran en recesión y los Estados realizan ajustes por la restricción de divisas.
Esto echa por tierra argumentos que sostienen que la crisis de la deuda es por el “mal gasto” de gobiernos populistas que hacen “clientelismo” y no cuidan sus cuentas públicas. En realidad, las crisis se producen por los límites impuestos a las economías latinoamericanas, ya sea por la dependencia externa a los precios internacionales de sus exportaciones como por las restricciones que ejercen los gobiernos centrales, especialmente Estados Unidos, con límites de refinanciamiento o incremento de tasas de interés para repatriar capitales. En definitiva, las crisis son generalmente provocadas por una recesión o por un crack que golpea a las principales economías industrializadas.
La culpa es de la derecha. Además, cabe señalar que durante las grandes crisis que sufrió la región, los países estaban dominados por la hegemonía de fuerzas liberales. La padecieron los incipientes gobiernos latinoamericanos con la sobreproducción de mercancías británicas en 1826 y las repúblicas conservadoras con la depresión en 1873. Sin duda, la más crítica fue en 1930, que encontró al continente altamente endeudado, porque los títulos emitidos especialmente por Brasil, Argentina y México cotizaban en alza, por la confianza de los financista en el crecimiento de las exportaciones de estos países. Lo interesante de esta crisis es que 14 países latinoamericanos decidieron no pagar la deuda y así comenzaron una fase expansiva de crecimiento en América latina.
Conformado el nuevo orden internacional fijado por el Bretton Woods, formado esencialmente por el Fondo Monetario Internacional-FMI, el Banco Mundial-BM y la Organización Mundial de Comercio-OMC, Estados Unidos asumió el liderazgo de la economía mundial capitalista y los países que se habían negado a pagar la deuda finalmente negociaron con los acreedores reducciones sustanciales del stock de capital y facilidades para la cancelación, lo que permitió su reintegró al sistema financiero internacional en una nueva fase que los volvería a condicionar.
Neocolonialismo financiero. Durante los ’70, el endeudamiento no lo llevaron gobiernos populares sino feroces dictaduras cívico-militares que generaron un nuevo marco del endeudamiento, especialmente porque los niveles alcanzaron casi el 50% del Producto Bruto de la Región y hasta tres veces su cantidad de exportaciones. Entre el período 1975 a 1980, la deuda latinoamericana con los bancos comerciales aumentó a una tasa anual acumulativa del 20,4%, llevando la deuda externa de U$S 75 mil M en 1975 a casi U$S 320 mil M en 1983, dejándolos en un monto de capital sencillamente impagable y obligando a los países a remitir servicios por intereses, que pasaron de U$S 12 mil M en 1975 a más de U$S 66 mil M en 1982. Se estableció así una relación neocolonial, donde la región tuvo una profunda sangría de recursos, con casi US$ 210 mil M de monto negativo en los ochenta, sumado a fugas de capital que van entre U$S 100 a 300 Mil M.
Y cabe insistir en romper con el mito neoliberal que acusa al populismo por el endeudamiento, porque esta fase se da con dictaduras cívico-militares en la mayoría de los países y producto de un shock externo que comienza con la salida de la convertibilidad por parte de Estados Unidos en 1971 y los petrodólares provocado por la acumulación de capital de los países petroleros que inundaron las plazas financieras desde 1973, lo que significó para la región una avalancha de créditos que en algunos casos costearon inversiones de desarrollo, como en Brasil, pero en la mayoría se derivaron a acciones especulativas que estallaron cuando la fase expansiva se retrajo y los países centrales comenzaron a demandar nuevamente capital a partir de 1980, por lo que queda claro que los orígenes del endeudamiento están íntimamente ligados al ritmo de la economía mundial y principalmente a los países industrializados.
Si bien durante los años noventa se implementaron diferentes planes de refinanciamiento, como los Bonos Brady con respaldo norteamericano, y procesos de privatización con capitalización de deuda, lo que implicó el saqueo de empresas públicas, las deudas se alivianaron en plazos pero no en montos. Además, a diferencia de los años 1970 y 1980, cuando la deuda estaba constituida principalmente por préstamos bancarios, América latina entró en una nueva fase de endeudamiento a través de títulos y bonos emitidos en los mercados financieros en las metrópolis, lo que provoca que hoy Argentina esté litigando en Nueva York, con tasas que siguieron procesos especulativos y no productivos.
Así, el endeudamiento en el continente prosiguió, el total de deuda en América latina y el Caribe, que abrió la fase con un nivel de U$S 32,6 mil M en 1970 y que se había disparado a U$S 257,3 mil M en 1980, alcanzando un monto de U$S 475,3 en 1990, de incrementos sólo por capitalización de servicios financieros, hacia el 2001 ya había instalado en los U$S 764,8 mil M en el 2001 y se estima que en la actualidad supera el billón de dólares. Y si bien algunos países presentaron una retracción del endeudamiento, como Argentina que en 2001 estaba en U$S 136,7 mil M y en 2011 logró bajarla a 122,9 mil M, la mayoría de los países siguió incrementando su endeudamiento. A todo este proceso, se deberían añadir la repatriación de capitales y las remesas de utilidades de las inversiones extranjeras, obviamente superiores a los montos de capital ingresados, junto a pagos de regalías y fugas de capital.
Necesidad de un arbitraje. Con la decisión de la Corte Suprema de los Estados Unidos, de rechazar la apelación de Argentina sobre el reclamo de deuda realizado por los “fondos buitre”, muestra la fragilidad institucional del sistema internacional condicionado por el interés del capital financiero que impone a cualquier precio el pago de sus mezquinos provechos. Si bien el Gobierno quiere encarar un sistema de pagos, que se centraría en el mismo esquema propuesto en los canjes anteriores, es necesario repensar una instancia de revisión de la deuda bajo un marco diferente de laudo.
Y esto no es una propuesta izquierdista, cabe citar a Adam Smith que en la Riqueza de las Naciones sostenía: “Que una quiebra limpia, abierta y confesada es la medida que a la vez menos deshonra al deudor y la que menos perjudica al acreedor”, dando a entender que existe un principio humano por encima del interés económico. Otro clásico, J. M. Keynes citaba a Silvio Gesell, un economista que centró su actividad intelectual en comprender la situación económica de Argentina en la década de 1880, especialmente luego de la crisis de la deuda con la Baring en el ’90, y que en sus reflexiones publicadas en un trabajo de 1891 sostenía como necesario “la reforma monetaria como puente hacia un Estado Social”.
Por eso, el manejo requiere salir de una lógica judicial y pasar a un planteo de política internacional. Es un buen camino plantear el tema en Naciones Unidas, lograr apoyos en la Unión de Naciones Sudamericanas y de los socios latinoamericanos. En esa línea, Kofi A. Annan, premio Nobel de la Paz y ex Secretario General de la ONU, afirmaba que: “Propondría que en el futuro consideremos un enfoque totalmente nuevo para tratar el problema de la deuda. Entre los componentes principales de tal enfoque debiera figurar... un procedimiento de arbitraje sobre deudas para equilibrar los intereses de acreedores y deudores”. Incluso cabe sostenerlo en los mismos sistemas financieros internacionales, para replantear un sistema que desangra a la región e incluso al planeta.
No es nada descabellado, incluso es un derecho que tienen los municipios norteamericanos, que bajo el derecho de insolvencia pueden renegociar sus deudas en base a las responsabilidades que tienen y los derechos humanos a garantizar. Porque sólo así, las venas latinoamericanas dejarán de estar abiertas.

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OTRAS NOTAS

  • En este momento, el futuro de América latina se está dirimiendo en las calles de Caracas. Y esto no es una expresión melodramática o grandilocuente, sino una clara realidad ante una reacción de la derecha –que hasta ahora sólo vuelve con golpes, como en los casos de Honduras y Paraguay– que hoy echa dardos sobre la República Bolivariana.
  • Endeudamiento y desendeudamiento. El problema de la deuda externa permanece en la historia argentina desde 1826.
    Sus efectos históricos fueron nefastos. Por una parte, significó un drenaje impresionantes de recursos; por la otra, implicó la sujeción a la política económica dictada por los acreedores a través del Fondo Monetario Internacional (FMI).
  • Luego de que en su brevísimo período presidencial Adolfo Rodríguez Saá declarara la cesación de pagos de la deuda externa, a partir de la llegada de Néstor Kirchner a la Casa Rosada la Argentina inició un verdadero proceso de desendeudamiento externo. Ese camino iniciado en 2003 permite que en la actualidad los compromisos financieros internacionales sean totalmente manejables en el contexto de una economía robustecida. Como lo muestra el gráfico que acompaña este recuadro, la deuda externa argentina pasó de representar el 151% del PBI en 2001 al 41% en 2009.
  • La nueva acción de los fondos buitre en contra de Argentina es parte de una contraofensiva más amplia de la derecha internacional en contra de los países progresistas de América latina. Conducida por sus principales voces en los medios –Financial Times, Wall Street Journal, The Economist, El País– atacan sistemáticamente a esos gobiernos, que no han aceptado los dictámenes del Consenso de Washington.
  • Los problemas actuales en la Zona Euro, las dificultades de España y Grecia, los ataques especulativos contra divisas y activos financieros, son reveladores de la existencia de desequilibrios profundos en la "macroeconomía" y en las finanzas del sistema global. Es oportuno recordar sus orígenes.
  • Desde la década de 1970 la inflación estadounidense, la integración europea, y el fortalecimiento de otras economías comenzaron a cuestionar la hegemonía monetaria de los Estados Unidos. La participación del dólar como moneda de reserva en los bancos centrales cayó en los años '80, desplazado por el marco alemán, y en menor medida por el ECU -la unidad monetaria de la Unión Europea-, y el yen. El porcentaje de bonos internacionales denominados en dólares también cayó, de dos tercios del total, a un tercio.

domingo, 22 de junio de 2014

Terratenientes ricos en un país lleno de pobres

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Terratenientes ricos en un país lleno de pobres

Año 7. Edición número 318. Domingo 22 de Junio de 2014



La presidencia de Horacio Cartes, un fuerte terrateniente tabacalero, ha profundizado el esquema de desigualdad que impone altos niveles de pobreza al pueblo paraguayo.
Si uno recorre el Paraguay desde la ruta que une Ciudad del Este con el puerto de Encarnación, frente a Posadas, la capital de Misiones, podrá apreciar la desigualdad del desarrollo económico en la que se encuentra la economía de ese país. Desde las ventanillas se pueden ver áreas cultivadas con tractores de alta gama hasta tierras aradas a sangre por sus campesinos. A su vez, en los buses que emprenden ese camino, pueden cruzarse personas que portan equipos de última generación, comprados en la meca de la triple frontera, con parroquianos que suben con sus gallinas y otros animales. Ese contraste social es la marca de un país que genera altas ganancias para los terratenientes y mantiene en la pobreza a la gran mayoría de la población.
Así es Paraguay, que en abril del año pasado ha elegido como su presidente al magnate tabacalero Horacio Cartes, uno de los empresarios más ricos del país, y que vino a restablecer la línea conservadora del Partido Colorado, pero ahora con tinte tecnocrática proempresa. Y si bien Cartes reconoce la existencia de un preocupante nivel de pobreza en el país, son pocas las acciones que ofrece su gobierno para contrarrestarla. Por el contrario, se jacta del crecimiento económico récord que mostró esa economía durante 2013, que alcanzó una tasa del 15%, impulsado por abundantes cosechas de materias primas para exportar, especialmente soja y maíz. Por eso, los terratenientes paraguayos agotaron la oferta de Porsches y Audis de las distribuidoras y adquirieron propiedades en lujosas torres y rascacielos de más de 30 pisos en Asunción y otras ciudades.
En contraste, gran parte del país no se benefició de esa bonanza, porque Paraguay sigue siendo desde hace tiempo uno de los países más pobres y desiguales de Sudamérica. Según el Banco Mundial, la pobreza alcanzaba más del 34% hacia 2013, siendo el país sudamericano que menos la ha reducido en la última década, incluso registra un incremento de la indigencia extrema, que pasó en un año del 18,8 al 19,4% en 2013. La desigualdad se profundiza en esa línea, según un análisis realizado por Verónica Serafini, una destacada economista que señala que el ingreso del quintil más rico de Asunción creció 22,9%, muy por encima del crecimiento señalado del PIB del 15%, en tanto que el ingreso del quintil más pobre, situado en pobreza extrema, a penas subió un 1,1%, según datos del Informe de Naciones Unidas-ONU y de la Organización Internacional del Trabajo (OIT). Así, tal como señala el índice de desigualdad, el Gini en Paraguay pasó del 0,487 a 0,512, significando un incremento notable de la desigualdad en los últimos años.
Uno de los flagelos que padece la población urbana es el subempleo, porque si bien el desempleo ronda el 9%, los niveles de personas un 13,7% de personas asalariadas o en relación de dependencia (empleados y obreros públicos y privados) que teniendo una jornada laboral de más de 30 horas por semana no logran recibir un salario mínimo vigente. A su vez, un 6,8% trabaja menos de 30 horas por semana pero desearía trabajar más, lo que implica un nivel de subempleo del 20,6% de la PEA.
Problema estructural de Crecimiento. Es cierto que Paraguay padece una desigualdad que tiene una raíz histórica. Es un país sin salida al mar, de tamaño pequeño, ubicado entre dos colosos como Brasil y Argentina, con una población de 6,5 millones de habitantes, donde el 77% de sus tierras cultivables está en manos del 1% de los terratenientes del país, tal como acusa el censo agropecuario, lo que genera fuertes tensiones sociales por la posesión de la tierra, que se expresó en el conflicto que desató la caída del ex presidente Lugo en Curuguaty (verMiradas al Sur del 20/4/2014 “La herida abierta del golpe a Lugo”).
Pero además de la estructura concentrada de la tierra, Paraguay no logró recuperarse de la injerencia imperialista que recibió durante toda su historia, tanto la británica, que promovió y financió la guerra de 1865-1870, como la actual norteamericana, que impulsó diferentes golpes de Estado para la aplicación de políticas represivas como el Plan Colombia y la Ley “Antiterrorista”, acompañados de métodos menos directos de dominación, como el despliegue de agencias de “cooperación” que, con el pretexto de brindar fondos para el “desarrollo” económico y social, actúan sobre los asuntos internos del país. Incluso, padeció dos guerras, una contra Brasil, Uruguay y Argentina (1865-70) y contra Bolivia (1932-35), donde Paraguay perdió gran parte de su territorio y población.
A su vez, durante gran parte del siglo XX, no logró consolidar bases institucionales democráticas, incluso padeció un período de 34 años bajo la dictadura del general Alfredo Stroessner (1954-1989), con apoyo del Partido Colorado, que condenó al país a la pobreza y al aislamiento económico. La elección de Andrés Rodríguez en 1989 mantuvo el apoyo del Partido Colorado, organización que consagró distintos sucesores hasta el 2008, cuando una alianza entre un partido de izquierda, el Frente Guasú, y la derecha tradicional, el Partido Liberal Radical Auténtico (PLRA), desplazó a los colorados del gobierno.
Sin embargo, la alianza pronto entraría en crisis, con constantes interpelaciones del vicepresidente Federico Franco, que se oponía a políticas sociales impulsadas por el presidente, el ex obispo Fernando Lugo. Tras un juicio político que lo acusó de mal desempeño y lo destituyó, el gobierno quedó en manos del representante del PLRA. Este partido, que desde su fundación en 1887 jamás ganó una elección en Paraguay, siempre asumió por golpes, retomó con su práctica habitual el poder. Sin embargo, Federico Franco presidió hasta el 15 de agosto de 2013 de forma aislada, porque los gobiernos democráticos de los países integrantes de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) y el Mercado Común del Sur (Mercosur) suspendieron la membrecía de Paraguay hasta el restablecimiento de sus autoridades por elecciones abiertas, que sucedieron en abril de 2013, donde Horacio Cartes resultó electo por más de un millón de votos y con él regresó el Partido Colorado al poder.
Perspectivas del Gobierno de Cartes. La nueva gestión parece seguir el sendero marcado por Federico Franco, quien se montó en el crecimiento económico abierto durante la gestión de Fernando Lugo, que logró tasas de crecimiento más del 6% promedio con una inflación controlada en 7% anual, junto a un sector externo con superávit y una administración pública equilibrada. El cambio de orientación se centró en la liberalización del uso de semillas transgénicas, especialmente de Monsanto, y la represión a organizaciones campesinas y sociales, en alianza con los terratenientes. Además, sacó políticas de transparencia, como el sistema de concursos para la administración, o de contenido simbólico, como el fortalecimiento de la cultura paraguaya o la política de DDHH.
Por eso, a pesar del auge económico que presenta el Paraguay, donde la estructura impositiva sobre la renta hasta el año pasada no existía y si bien se incorporó este año no alcanza al 10% –incluso se estima una fuerte evasión por exenciones y tecnicismos, no implicará una retracción de la desigualdad, que se profundiza por el reducido gasto social para combatir la pobreza. Además, la base del crecimiento de la agricultura mecanizada, especialmente la soja en producción intensiva, por lo que la inclusión a través de empleos es ínfima. Lo que deja a Paraguay condicionada por el desgaste de la tierra y los vaivenes de los precios internacionales. Es claro, que sin un cambio en la estructura productiva y una reforma tributaria, el crecimiento económico beneficia de manera desigual y excluyente a los poderosos terratenientes.
Además, Cartes está tratando de reorientar su política exterior hacia la Alianza del Pacífico, de manera de reducir su dependencia en el Mercosur; sin embargo, está condicionado por las exportaciones de energía que hace a Argentina y Brasil, que le implican casi el 20% de sus exportaciones y el ingreso a su economía de casi U$S 2 mil M en concepto del royalties, siendo un 10% del PIB y un 50% del presupuesto nacional.

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OTRAS NOTAS

  • El Partido Colorado eligió a Horacio Cartes, un sospechado por vínculos con el narcotráfico como candidato a la silla presidencial en abril del 2013. Con su triunfo en las internas, retumba con fuerza la pregunta de si el Paraguay no estaría caminando rumbo a la narcodemocracia. Su oscuro pasado y meteórico ascenso dentro del coloradismo al que se afilió hace apenas dos años, generan fundadas sospechas. El ahora candidato presidencial logró unificar a este partido en la llanura, tras su derrota en el 2008.
  • Trágicamente, la izquierda paraguaya tiene que salir a festejar como conquista la aplicación de un derecho ante un terrible hecho de injusticia.
  • Cuando apenas si ha pasado una quincena del golpe de Estado parlamentario contra Fernando Lugo, en Paraguay lo que domina entre la gente de a pie es un sentimiento de desconcierto, en paralelo a la orgía celebratoria a que se han dado los sepultureros de los cambios iniciados cuatro años atrás.
  • En Paraguay hablar de una prensa crítica y alternativa al poder es toda una noticia. Los medios hegemónicos, cuyas plataformas principales son los diarios ABC Última Hora, no sólo tienen una presencia abrumadora en todos los formatos y en todo el territorio nacional sino que en ningún momento intentan camuflar su identificación con las elites gobernantes.
  • El escritor paraguayo Augusto Roa Bastos solía decir que Paraguay es un agujero en el mapa sudamericano. La figura buscaba hacer notorio cómo ese país se había convertido en la gran excepcionalidad latinoamericana desde la Guerra de la Triple Alianza. Evidentemente, el autor de Yo el Supremo acertó con su metáfora. Cada tanto, una noticia tremebunda del país guaraní –desde un golpe de Estado, un magnicidio presidencial o el destape de un caso de corrupción surrealista– llega a los diarios.
  • El candidato del Partido Colorado, Horacio Cartes, no duda de su triunfo en los comicios de este domingo, pero sólo podrá gobernar si mejora las relaciones con la importante minoría “brasiguaya”. Por eso el jueves 18 cerró su campaña en Presidente Franco, en el Departamento de Alto Paraná, en el Este del país, una región eminentemente rural con fuerte presencia de colonos descendientes de los inmigrantes que llegaron del otro lado del Río Paraná.


domingo, 15 de junio de 2014

Nubarrones sociales para Dilma

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Nubarrones sociales para Dilma

Año 7. Edición número 317. Domingo 15 de Junio de 2014
Por
Ricardo Romero. Politólogo UBA/Unsam

Entrevista. Severo Salles. Profesor en la universidad nacional de México.

Empezó a rodar la brazuca y no son sólo jugadores e hinchas los que se dinamizan en Brasil, también se suman movimientos sociales que irrumpen en las calles. Desde clases sociales tradicionales como los trabajadores y campesinos, pasando por movimientos sociales como los indígenas o jóvenes reclamando un pasaje libre, el país verde-amarelo está viviendo una tormenta social que puede embarrar las canchas del Mundial e incluso cambiar el clima electoral de octubre.
Por eso, Miradas al Sur conversó con el Dr. Severo Salles, un profesor de la Universidad Nacional Autónoma de México y especialista en Movimiento Sociales en América latina, quien presentó su libro La lucha de Clases en Brasilinvitado por el Instituto de Estudios en América Latina y el Caribe de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires. Con un andar parsimonioso, intrigado por el vendaval de afiches que nutre las paredes de las aulas, Severo abordó la situación de los distintos movimientos que componen la compleja trama de lucha social en Brasil.
–Prefiero hablar de “luchas”, pero pregunto: ¿cómo estudia la “lucha” de clases en Brasil?
–Sí, posiblemente. Esto viene de una concepción teórica y política que comprende que pese a las transformaciones existentes en el capitalismo, la lucha de clases existe, porque en una economía mercantil avanzada hay necesariamente confrontaciones de clases. A su vez, al hacer el estudio de la historia, a partir de la teoría y la política, en especial del marxismo, nos da que el impulso principal de los acontecimientos son las contradicciones entre las clases sociales. No es que la lucha de clases explique todo, pero los grandes sujetos políticos en la historia brasileña son las clases sociales. Y aunque estas contradicciones de clases no son totalmente visibles, sino no requerirían de las ciencias sociales, ellas se expresan a través de mediaciones, donde incluso muchas de esas luchas no son sociales, son luchas políticas como las de género o la cuestión ecológica.
–¿Cómo se están manifestando las clases sociales en Brasil?
–En Brasil tuvimos un período de auge de lucha de clases, que va desde aproximadamente 1968 hasta 1989 donde se marcó una fase de reflujo. Si bien al ser un país preponderantemente urbano existen manifestaciones y luchas importantes, pero recién en el 2013 tal vez empezó algo que pueda decirse como nuevo ascenso de las clases sociales, aunque aún no está consolidado, pero puede verse como una reanimización de la lucha social, de la lucha de clases.
–¿Usted plantea que existe un reflujo de la lucha de clases?
–Después de un período de más de 20 años de baja en la luchas de clases, con el gobierno de Dilma Rousseff, en junio del 2013, ocurrió lo que llamamos las Jornadas de Junio, que fueron manifestaciones simultáneas, llegando a realizarse en un día en 100 ciudades brasileñas, donde se calculan más de un millón y medio de personas en las calles. Su inicio fue el aumento del costo del pasaje de transporte, dispuesto por la Alcaldía de San Pablo, aceptado y negociado con los propietarios de las empresas de ómnibus, donde al movimiento Passe Livre, compuesto sobretodo de jóvenes que ya se habían manifestado en Bahía y en Minas Geraís, las autoridades del Estado y la Alcaldía determinaron que fuera reprimido, pero el Coronel encargado de esto se negó a cumplir esta orden, alegando que el movimiento era constitucional, y allí se entró en una dinámica de crecimiento, algo parecido a la Argentina de 2001, cuando el decreto del estado de sitio fue la gota que rebalsó el vaso, con las diferencias del caso; lo que ocurrió es que reprimieron el movimiento y disparó un movimiento muchísimo más grande.
–¿Este reflujo de la lucha tiene que ver con el gobierno del PT?
–Es que es verdad que con el gobierno del Partido dos Trabalhadores hubo programas sociales que promovieron una reducción muy considerable de la pobreza extrema, de 9 a 3 millones de personas, y el aumento real del salario mínimo durante la gestión de Lula fue de casi el 50%, pero ocurre que todo el servicio de salud pública es pésimo, una vergüenza lamentable; la escuela pública también está deplorable; y el transporte público está mucho peor, porque la gente tiene que salir a veces a las 4 de la mañana para llegar a su trabajo, porque muchos fueron desplazados de los centros de la ciudad hacia la periferia por los emprendimientos inmobiliarios. Por eso, la gente quiere salud, quiere educación, quiere transporte, o sea, derechos elementales. Y hay un espectro joven de la clase trabajadora, que tiene un trabajo precario sin estabilidad y en condiciones bastante paupérrimas, que fueron parte considerable de los manifestantes de junio.
–¿Están preocupados por qué va a pasar durante el Mundial?
–Nosotros no sabemos, no tenemos cómo prever cómo será. Pero es interesante observar la postura del MST (Movimiento de los Trabajadores Sin Tierra), porque ellos dicen que las manifestaciones relacionadas con la Copa del Mundo tienen como motivación los gastos exagerados de la misma. Estadios realmente monumentales, entre ellos, dos, uno en el Estado de Amazonas y otro en el de Mato Grosso, donde no hay ligas de fútbol profesional. Por supuesto que esos gastos podrían haber encontrado un destino mucho mejor para los brasileños que la construcción de estos estadios. Incluso, si bien hay otro tipo de iniciativas económicas, que se supone tienen como objetivo mejorar las condiciones de infraestructura de los habitantes de las ciudades donde ocurre la Copa, la verdad es que no cambió mucho la situación en las mismas.
–¿El MST juega un rol preponderante, por qué?
–Es que en el campo existe una situación peculiar en Brasil, que al igual que en otros países de América latina, como Bolivia o Ecuador, la lucha social en el campo, en particular de los trabajadores campesinos sin tierra, son las que llevan la delantera en la lucha de clases en el país. Por la misma situación e historia en la que está la clase trabajadora urbana, ellos pueden llegar muy lejos, ellos mismos lo saben, en particular el MST, que luchan por un medio de producción que requieren para trabajar, que es la tierra. Son conscientes de que no son la vanguardia de todo el pueblo, de todos los trabajadores, pero que sí significan un ejemplo de organización y de relación con las bases, pero que además con la conciencia de que con la lucha en el campo no pueden resolver la contradicción de fondo en la sociedad, no pueden inaugurar una nueva era en la sociedad, porque para cambiar la correlación de fuerzas en el campo es necesario cambiar la correlación de fuerzas en toda la sociedad. No logra resolver las contradicciones de la sociedad en su conjunto, incluso el problema de la reforma agraria.
–¿Y cómo se da la confrontación en el campo?
–Confrontan con los grandes terratenientes, porque por la Constitución de 1988 de la República Federativa de Brasil, las tierras improductivas pueden ser afectadas a la reforma agraria, lo que ya es algo injusto porque sería más interesante afectar las mejores tierras; sin embargo es un artículo que nunca tuvo su reglamentación. Por eso, quienes tienen muchas tierras y tienen allí una vaca o un cocotero en una hectárea, se considera que esta tierra es productiva, y allí depende de la correlación de fuerzas del momento para que se las pueda conceder a la reforma agraria. No es un solo movimiento, pero el más grande es el MST, donde ellos luchan más que por la disputa parlamentaria por una ley de reforma agraria, en la organización de descendientes de campesinos, que fueron a la ciudad en busca de mejores condiciones y trabajo pero que ese sueño no se realizó y precisan volver al campo a luchar por la tierra. Se reúnen una 150 a 300 familias en las orillas de las carreteras y encuentran o definen determinadas tierras o propiedad que podrían ser clasificadas como una tierra improductiva, y así rompen la cerca y ocupan la tierra. Y de allí comienza una lucha pública para que se aplique la constitución y se proceda a la reasignación de la propiedad de la tierra. Así van haciendo la reforma agraria de apoco, y la verdad que así 500.000 familias ya obtuvieron sus tierras mediante la lucha.
–¿Qué rol está jugando la Central Única de Trabajadores?
–La CUT es del PT, del partido de gobierno, lo que no quiere decir que tenga una postura igual al mismo, porque tienen que articular también el apoyo de los sindicatos y de los trabajadores en las bases, y de acompañar incondicionalmente tendrían problemas por ahí. Sin embargo, si bien la CUT toma la iniciativa de apoyar diferentes manifestaciones y luchas sociales, pero de ahí a cuánto estimula a las mismas, allí queda en una situación dudosa, porque paga el precio de apoyar al PT en el Estado.
–¿Y el movimiento estudiantil qué rol juega?
–Si bien hay una movilización juvenil importante, sin embargo, el movimiento estudiantil que era un actor relevante antes del golpe de 1964 y su exterminio por parte de la Dictadura, con represión, persecución y muerte de dirigentes, este sujeto cambio totalmente. Recuerdo que un estudiante que agredió verbalmente a un decano fue encarcelado en base a la Ley de Seguridad Nacional! Lo cierto es que toda una generación padeció una dictadura de 21 años que debilitó al movimiento y que hoy no juega ese rol que tuvo en la historia de Brasil.

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OTRAS NOTAS

  • Con el logro de 400 mil familias ya asentadas que obtuvieron tierras propias en 24 Estados de Brasil en sus 27 años de existencia, el Movimiento de Trabajadores rurales sin Tierra (MST) es hoy uno de los principales actores sociales de referencia para la sociedad civil latinoamericana.
  • A la crisis parlamentaria y de gabinete se le suma la social. Esta semana, el Movimiento de los Sin Tierra y Vía Campesina se movilizaron hacia Brasilia, sede del gobierno federal, y marcharon por la Explanada de los Ministerios, en la principal avenida de esa ciudad que concentra a las oficinas de los principales poderes públicos. Unos 20 mil manifestantes se constituyeron en la primera marcha de masas contra la gestión de Dilma Rousseff.
  • Cícero Guedes dos Santos, un dirigente del Movimiento de los Trabajadores rurales Sin Tierra de Brasil (MST), fue asesinado en la madrugada del 25 de enero con más de diez tiros en la cabeza, en Campos dos Goytacazes, en el Estado de Río de Janeiro.
  • Así se lo hicieron saber a la presidenta Dilma, tras una Marcha grande que hicieron en medio del 6º Congreso celebrado en Brasilia, conmemorando también los 30 años de existencia...
    ¿Y es que acaso la presidenta no lo sabía, o es que no podía haberles recibido antes...?
  • Tierra sin hombres, hombres sin tierra: los mayores latifundios ocupan, y no todo el año, apenas dos personas por cada mil hectáreas. En los rancheríos, al borde de las estancias, se acumulan, miserables, las reservas siempre disponibles de mano de obra”, describió Eduardo Galeano en la primera edición de Las venas abiertas de América Latina, en 1971.
    En Brasil, según el censo de 2010, viven 190.732.694 habitantes. Cuatro millones de las familias pobres reciben la Bolsa Familia (un programa de apoyo económico del Ministerio de Desarrollo Social) para no morir de hambre.
  • Luis Andrango Cadena tiene 33 años, es un joven indígena kichwa, proviene de una comunidad indígena llamada Turucu, que significa “lugar húmedo” y que está ubicada en el cantón Cotacachi, provincia de Imbabura, al norte del país. Tiene un hijo de diez años y es viudo. Su padre es también originario de Turucu, es ecuatoriano; su madre es mexicana. Los padres se conocieron gracias a una beca de él para estudiar en México. Luis es el mayor de tres hermanos.



domingo, 1 de junio de 2014

Obama y la fruta madura

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Obama y la fruta madura

Año 7. Edición número 315. Domingo 1 de Junio de 2014


Deshielo. Se multiplican las señales que indican que el bloqueo estadounidense podría estar llegando a su fin.
El bloqueo norteamericano a Cuba, que se prolonga desde 1959, está bajo la mira de diversos sectores del país del Norte que abogan por una revisión de esa medida en razón de su ineficacia y su anacronismo antieconómico.

La metáfora de la “fruta madura” fue elaborada en 1823 por el Secretario de Estado John Quincy Adams, mentor de la Doctrina Monroe, que expresaba las intenciones de los Estados Unidos de apoderarse de la isla caribeña, sosteniendo que al igual que una manzana que se cae de un árbol, al desprenderse del dominio español era comprensible que caiga bajo la órbita norteamericana. Este manifiesto de intento anexionista fue claramente frustrado por la Revolución Cubana y esta fruta sigue flotando libre en el agua y parece escaparse a los colmillos yanquis desde 1959.
A pesar de la política iniciada por el presidente Dwight Eisenhower y continuada hasta la gestión Obama, centrada especialmente en aislar económica y diplomáticamente a Cuba, lo cierto es que ha tenido un efecto contrapuesto. En los ámbitos multilaterales, la Habana ha logrado ampliar sus vínculos diplomáticos globales, tanto en la alianza con la ex URSS como en la actualidad con el activismo tercermundista centrado en la articulación del Sur global.
En la actualidad, Cuba es un actor internacional preponderante en instituciones como el Movimiento de Países No Alineados y el Grupo de los 77. Incluso, frente a las sanciones económicas unilaterales que impulsó el gobierno de John F. Kennedy, y que fueron convertidas en leyes del Congreso estadounidense, Cuba logró una victoria diplomática en la Asamblea General de la Organización de Naciones Unidas en 1992, para que anualmente vote una resolución que las declara ilegales y exija su eliminación.
Más allá que Estados Unidos hizo caso omiso de estas demandas de la comunidad internacional, esta situación llevó al propio Barack Obama a reconocer que la política exterior de su país hacia Cuba no había logrado sus objetivos y que era necesario ser “creativos” para repensar la relación. Junto a comensales en Miami, se atrevió a sostener que “no tiene sentido” pensar en medidas como las adoptadas en 1961 porque no serían efectivas ante el mundo globalizado de “la era de internet, Google y los viajes mundiales”.
A esta nueva visión, se suma el lobby que están realizando diferentes organizaciones y personalidades norteamericanas, especialmente cubano-descendientes, que propician un cambio en la política exterior norteamericana. En tan sentido, la carta firmada por 44 destacados políticos, empresarios y académicos como misiva abierta a Obama, profundiza un planteo de flexibilización de su política hacia el pueblo cubano, más aún cuando en el grupo signan el pedido desde John Negroponte (ex director de Inteligencia Nacional durante el gobierno de George W. Bush) hasta tres ex subsecretarios de Estado para el Hemisferio Occidental.
Es claro que los intereses de estos firmantes no son más que los del imperio, proponen reorientar la política desde una estrategia de bloque a una de “ayuda” al pueblo cubano para que pueda “determinar su propio destino, al construir sobre reformas de política estadounidense que ya han iniciado”. Añade la carta que un cambio ayudará a “otorgar mayor libertad a organizaciones e individuos privados de servir directa e indirectamente de catalizadores de cambio significativo en Cuba”. Claramente, el centro de la estrategia sigue siendo colocar a la isla bajo la órbita de un modelo económico monitoreado por Norteamérica.
Si bien en 2009, por decisión de Barack Obama se levantaron restricciones hacia la Cuba, como permitir el viajes y envíos de remesas, enmarcadas en un intento de buscar “cambios democráticos” en la isla, la administración actual marcó un claro interés de mantener y cumplir las leyes del embargo, así denominado por los Estados Unidos, incluso aplicándolos en forma extraterritorial por parte de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OEAC) del Departamento del Tesoro. Por lo que ha aumentado las acciones de persecución a empresas y agencias que realizaron operaciones hacia Cuba.
A modo de ilustración, se puede citar el caso del banco neerlandés ING que fue sancionado en junio de 2012 con una multa de 619 M de U$S por operar económicamente con Cuba a través del sistema financiero estadounidense, entre 2002 y 2007. Incluso, la multinacional sueca Ericsson tuvo que pagar una multa de 1,75 M de U$S por reparar en Estados Unidos, mediante su filial radicada en Panamá, equipos cubanos de un valor de 320 mil dólares. Por lo visto, pareciera ser que las multas y persecución se contraponen a un intento de flexibilización de la política exterior hacia Cuba.
Más allá de eso, la misma dinámica económica provoca cambios. Desde que en diciembre pasado, una docena de importantes entidades estadounidenses, incluida la Cámara de Comercio, enviaron una carta al presidente Barack Obama, en las que solicitaban el levantamiento del bloqueo, alegando que el mismo generaba un costo de más de 1.200 M U$S al año a la economía norteamericana, hasta la visita de esta semana de Tomhas Donohue, presidente de la cámara citada, junto a una delegación empresarial de alto nivel, marcan un paso de cambio.
De hecho, el objetivo de Donohue en esta visita es informarse sobre las reformas económicas impulsadas por el gobierno de Raúl Castro, tal como lo anunció la semana pasada luego de confirmar que viajaría después de su último paso en 1999. Desde 2010, Cuba ha legalizado actividades de micro-emprendimientos en diversas áreas, alcanzando la formación de miles de emprendedores independientes. Señaló Donohue: “Desde que estuve por última vez en Cuba hace 15 años, un programa de reformas ha sacado según reportes a 600.000 trabajadores de la nómina del gobierno y ha permitido que el número de emprendedores en el país se triplique a más de 450.000”.
Ante este viaje, el senador demócrata Bob Menéndez reaccionó en contra de la misiva, en una carta dirigida a la Cámara donde expresó que “Cuba no es una oportunidad atractiva de inversión porque el gobierno encarcela injustificadamente a líderes empresariales e infringe las normas internacionales del trabajo”. A su vez, remarcó Menéndez que el embargo estadounidense a la isla, impuesto hace cinco décadas, probablemente no se levante pronto porque para eso Cuba “debe liberar todos los presos políticos y respetar los derechos de sus ciudadanos”.
En consonancia con esto, en una entrevista otorgada a la bloguera cubana Yoani Sánchez, el vicepresidente Joe Biden aseguró que la política de su país hacia Cuba “se guía por el compromiso de apoyar el deseo del pueblo cubano de determinar libremente su propio futuro” y el de “promover los valores universales”. Y que si bien aplaude los cambios en las leyes de inversión en Cuba y las menores restricciones para viajar, espera que los mismos lleguen acompañados “por una ampliación de los derechos y libertades del pueblo cubano para que pueda desarrollar todo su potencial”. A su vez, Biden fue contundente en rechazar cualquier intervención de Estados Unidos a la isla.
Si bien es verdad que la legislación norteamericana apresa las manos del Presidente, especialmente la Ley Helms Burton, porque pone facultad del Congreso la posibilidad de levantar el bloqueo, lo cierto es que si Barack Obama tuviese la voluntad de flexibilizar las relaciones entre ambos países, tiene prerrogativas suficientes para matizar el embargo, como expandir los viajes de norteamericanos y extranjeros residentes en Estados Unidos, permitir el uso de medios financieros de pago, como tarjetas o cheques emitidos por bancos del país u otros y permitir operaciones bancarias con entidades cubanas; autorizar nuevos vuelos charter en la lista de aeropuertos de Estados Unidos; establecer líneas de servicio ferry entre ambos países; ampliar los productos de exportación hacia Cuba; flexibilizar o eliminar la prohibición al uso del dólar en transacciones internacionales con Cuba, hasta levantar las prohibiciones establecidas por la Ley Torricelli, que, por ejemplo, impide la entrada a puertos de Estados Unidos de embarcaciones que dentro de los 180 días anteriores hayan transportado mercancías a Cuba. Por eso, Obama deshoja la margarita por Cuba.

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OTRAS NOTAS

  • En la edición del 12 de diciembre pasado, bajo el título “Liftthe Cuban Embargo” (Levantar el embargo a Cuba), la página de Opinión de la versión digital del influyente The New York Times publicaba un nuevo editorial sobre la criminal política que por más de 50 años aplica el gobierno de Washington contra nuestro país. El hecho pasó prácticamente desapercibido para la prensa nacional e internacional.
  • Desde el fin de la Guerra fría, Cuba ha perdido perfil en el radar estratégico de Estados Unidos. Ya no tiene la significación de hace más de un cuarto de siglo, cuando desplegaba 50 mil soldados en Angola y mantenía una alianza con la URSS.
  • El gobierno de Raúl Castro teme por la vida del recientemente agente cubano liberado por la Justicia norteamericana tras cumplir trece años de cárcel por una condena de espionaje que sacudió las relaciones bilaterales entre Washington y Cuba. Sucede que una orden judicial obliga a René González, considerado en La Habana como uno de los Cinco Héroes nacionales por intentar infiltrarse en los núcleos terroristas de Miami, a pasar tres años más en suelo estadounidense bajo libertad condicional para supervisar su conducta. “René corre peligro en cualquier lugar de los Estados Unidos.
  • La opinión pública internacional quedó impresionada cuando el pasado martes, el presidente de EE.UU., Barack Obama, saludó a su par cubano, Raúl Castro, en Johannesburgo, Sudáfrica. La imagen, replicada por centenares de medios de comunicación a lo largo del mundo, sucedió durante el funeral de Nelson Mandela, en el estadio Soccer City. ¿Se abre un nuevo período en la relación entre ambos países?
  • Hechos, no palabras se complementa con otro documental: Bloqueo, la guerra contra Cuba; el terrorismo del que nadie quiere hablar. Ambos buscan romper con el discurso único de los grandes medios y el pensamiento impuesto por décadas desde Estados Unidos. “Hechos… surge como una forma de combatir la desinformación y/o tergiversación sobre la realidad de un pueblo”, revelaba su directora, Carolina Silvestre.
    –¿Por qué un documental sobre los derechos humanos en Cuba?
  • La breve visita de Jimmy Carter a Cuba ha sembrado expectativas dentro y fuera de la isla. Después de seis horas reunido con Raúl Castro, el encuentro con su “viejo amigo” Fidel, entrevista con miembros de las iglesias católica y judía, más una agenda top secret, se pueden tamizar señales de algunos cambios en las relaciones entre históricos enemigos.

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Ricardo Romero

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