domingo, 29 de diciembre de 2013

Un gigante dormido

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domingo, 15 de diciembre de 2013

Camino a la reelección



Camino a la reelección


Dilma. Como un juego de la oca, la presidente recupera casilleros camino a un nuevo mandato.

Pese a las turbulencias de distinto origen que atravesaron Brasil en los últimos meses, la aprobación ciudadana y el apoyo electoral a la presidente Dilma Rousseff parecen haberse recobrado con creces en todo el país.
A meses de las tormentas sociales que vivió Brasil durante la Copa Confederaciones, Dilma Rousseff parece recuperar su apoyo popular: el índice de aprobación al gobierno, que se había desplomado pasando del 65% en marzo de este año al 35% en junio, retomó su alza alcanzando el 41% de asentimiento, según lo indica la Data Folha. A su vez, el nivel de aceptación subió en los segmentos populares (del 44% al 50%) y se consolida en las regiones más empobrecidas, como el Nordeste (del 46% al 52%) y en las regiones del Norte/Centro-Oeste (del 39% al 48%), lo que marca un reposicionamiento en su base electoral.
De hecho, en las encuestas preelectorales, Dilma Rousseff lidera las preferencias, su intención de voto que en octubre estaba en el 42% pasó al 47% en diciembre, frente a las caídas de Aécio Neves (PSDB - Partido de la Social Democracia Brasileña) del 21% al 19% y de Eduardo Campos (PSB - Partido Socialista Brasileño) del 19% al 11%. Incluso, la ex senadora Marina Silva, que podría ser eventualmente una candidata del PSB, bajó su nivel de intención de voto del 29% al 24%. Lo cierto es que todas las tendencias posibilitarían su victoria en el primer turno y todas la dan ganadora en el ballottage. Ante tal escenario, y con la renuncia del ex presidente Inácio Lula da Silva a una postulación, que también lidera las encuestas, la presidenta brasileña tendría un buen panorama para construir su reelección en 2014.
En ese marco, el Partido dos Trabalhadores desarrolló su V Congreso Nacional, que reafirmó la candidatura de la presidenta Dilma Rousseff para un nuevo mandato, y todas sus deliberaciones tuvieron como eje central la estrategia de campaña del año que viene para garantizar dicho objetivo. De hecho, en las declaraciones emergidas, un punto central que se propondrán los petistas será “divulgar la transformación de la sociedad brasileña, especialmente en áreas como la pobreza y la indigencia, eje central de las políticas de gobierno tanto de Lula como de la actual presidencia”. En consonancia, las diferentes candidaturas se orientarán a fortalecer la performance electoral de Dilma.
Sin embargo, aún Rousseff tiene que sortear muchos obstáculos para alcanzar un nuevo mandato. Especialmente las acciones de los grupos mediáticos, que insisten en instalar a Marina Silva, o en su defecto a Eduardo Campos, como posibles contendientes en segunda vuelta. Si bien las encuestas marcan un fuerte debilitamiento de la oposición, buscarán fogonear un candidato durante el primer semestre de 2014 y propiciar el desgaste del gobierno con diferentes temas, como el de los condenados por el caso de la Mensalão (soborno mensual que recibían los diputados), la instalación del tema inflacionario o la inseguridad en el Mundial.
A su vez, la misma Data Folha ataca acciones del gobierno, como el proyecto de Reforma Política y, obviamente, la propuesta de Democratización de la Comunicación. Estos son puntos centrales que se propuso encarar el Partido dos Trabalhadores, en palabras de Rui Falcão, su reelecto presidente y quien encabezará la campaña de Dilma Rousseff. Entrevistado por Artemio López, sostuvo como los temas principales a afrontar: “La reforma del sistema político y electoral, que incluye el fin de la financiación privada de los partidos políticos y el combate a la corrupción; mejorar la participación de las mujeres y ampliar los mecanismos de participación popular, previstos en la Constitución. Otra reforma es la democratización de los medios de comunicación. No se trata de restringir la libertad de expresión, sino de reglamentar los artículos de la Constitución que velan por el derecho social a la comunicación. Y principalmente el artículo que prohíbe los monopolios en la comunicación. Y también la reforma de los sindicatos, el problema de la movilidad urbana y la reforma tributaria”.
Tarea nada sencilla, porque para la Reforma Política deberá sortear un esquema que se basa en sí mismo en una estructura proclive a la corrupción, por lo que resulta impensable que los mismos beneficiados por el sistema vayan a aprobar una modificación, menos de carácter integral. Por lo cual, salvo que se impulse una consulta popular, los cambios serían remotos o cosméticos. A su vez, la fuerte oposición mediática impediría avanzar con una democratización profunda de la comunicación, menos aún la desmonopolización de la gigante Rede Globo, grupo surgido al calor de la dictadura militar (1964-1985), que abarca una red multimedia de 122 emisoras propias y afiliadas, con capacidad de instalar e imponer temas políticos a lo largo y ancho del Brasil.
Además de los medios de comunicación, otro frente que deberá abordar será la economía. Si bien Dilma Rousseff sube en las encuestas de apoyo, en los índices económicos cae. Al menos del crecimiento registrado en 2010 que, gracias a la demanda de commodities por parte de China y al consumo interno impulsado por el crédito, había alcanzando un 7,5%, la tendencia muestra una fuerte desaceleración, donde el 2013 dejará como saldo una preocupante tasa del 2%. Por eso, los grupos económicos presionan al gobierno para que realice cambios e influyen en ese sentido, por ejemplo, cuando decidió divulgar una tabla con el reajuste de combustibles, las acciones de Petrobras cayeron un 9%, haciéndole sentir su capacidad de chantaje. Otros de los ejes de presión son los precios, donde las empresas están impulsando un alza inflacionaria.
A pesar de esto, Dilma Rousseff mantendrá su esquema de política fiscal, empero de su deterioro presupuestario, debido a las exenciones tributarias que está realizando, a fin de estimular la inversión, y de los gastos, para sostener el consumo. Es que en el equipo de gobierno considera que sería un suicidio político realizar ajustes que impliquen pérdidas de empleos en pleno año electoral. En tanto que recortar gasto implicaría reducir la inversión pública en Brasil, porque los montos destinados a pensiones y sueldos públicos son inamovibles, lo que implicaría profundizar la desaceleración económica, situación que está descartada por la conducción económica.
En este esquema, la presión se traslada a la política monetaria, donde el real se viene depreciando, ya perdió un 7% en los últimos dos meses, y si bien esto mejora la competitividad, provoca fugas de capitales, de tal manera que los movimientos especulativos del capital financiero obligaron al Banco Central de Brasil a quemar reservas para sostener el poder de su moneda, llegando a ofrecer unos 500 millones de dólares por día, alcanzando los 60 mil millones a lo largo del año, el doble de las reservas actuales de Argentina, algo que está realizando a cuenta de las regalías petroleras que obtendrá del Pre-Salt.
En tanto que los intentos de tasas de interés altas, para provocar un ingreso de capitales extranjeros, obliga al BC a sostener a los bancos estatales a través de transferencias que superan los 10 mil millones de dólares en capital de producción para promover préstamos internos y sostener la inversión, elevando la deuda bruta del país que alcanza más de un 60% del PBI.
Sumado a esto, un problema complejo de enfrentar es la inversión en infraestructura, donde Dilma Rousseff apuesta a las concesiones privadas especialmente en ferrocarriles y manejo de puertos. De hecho, a lo largo del año, el gobierno concesionó tres carreteras federales y los aeropuertos internacionales de Río de Janeiro y Belo Horizonte, y realizó subastas para otorgar licencias para el tendido de líneas eléctricas de plantas y generación de energía, política que se comprometió a continuar durante 2014.
Si bien esto puede resultar una seducción al capital, algunas acciones generan tensiones sociales, por ejemplo, el desarrollo de un complejo de represas hidroeléctricas que el gobierno pretende erigir en el río Tapajos, tras la senda de la central de Belo Monte en el río Xingú, en el Estado amazónico de Pará, noreste del país, provocó el reclamo del pueblo mundurukú, que se trasladaron a Brasilia para reclamar la demarcación de tierras y derecho a consulta para frenar una obra que provocaría la inundación de varias de sus aldeas. Son escollos que debe enfrentar un proyecto que pretende obtener unos 10.700 megavatios de energía para abastecer una recuperación económica.
Como si fuera poco, Dilma tiene que jugar en todas las canchas, una de ellas es el Mundial de Fútbol, y no para que Brasil salga campeón, de hecho el favorito es Argentina, sino para garantizar que se realice. Y es que se prevé que podrían sucederse nuevamente fuertes movilizaciones sociales durante el transcurso del evento, poniendo en alerta el sistema de seguridad del mismo. Sin embargo, el secretario ejecutivo del Ministerio de Deportes, Luis Fernandes, apuesta a que las protestas sociales esta vez sean eclipsadas por el aliento a la verde-amarela, en palabras del ministro a la agencia Reuters TV: “¿Si tendremos el mismo tipo de protestas en la Copa del Mundo? Nunca sabes (…) Mi impresión es que lo que va a dominar es la pasión por el fútbol, porque éste es el país del fútbol”.
Lo cierto es que los reclamos sociales tienen cierto asidero, es que se llevan gastados, sólo en estadios, más de 3.400 millones de dólares en la organización, por lo que el clima de protesta podría resurgir con fuerza durante la Copa. Aunque parte de las reivindicaciones que se observaron en los reclamos provocaron acciones del gobierno, que reorientó inversiones en los pésimos servicios de transporte, salud y educación. El logro fundamental de estas manifestaciones fueron la asignación de las regalías petroleras a inversiones en educación y salud, siendo el programa más emblemático el “Más médicos para Brasil”, que está generando la incorporación de especialistas de América latina, especialmente Cuba y Uruguay, en los distintos municipios de Brasil.
Sin embargo, los problemas fundamentales que llevaron a las personas a las calles aún no están resueltos, especialmente el reclamo por la Reforma Política, punto que marcaría el regreso de las protestas durante el Mundial y un incierto impacto en las presidenciales de octubre, con la diferencia de que esta vez no serán sorpresivas para Dilma, que podrá darse una estrategia para contener este descontento, e incluso utilizarlo como fuerza propia para propiciar la consolidación de un proyecto de cambio del sistema electoral.
Lo cierto es que las encuestas marcan que un 66% de los brasileños esperan cambios en el próximo gobierno, algo que se profundiza en la franja más joven que alcanza un 73%, por lo que Rousseff deberá enfrentar cambios. Una buena oportunidad será el recambio de gabinete que deberá afrontar, porque pondrá en juego a 19 de sus ministros en distintas candidaturas a gobernador, senador o diputado federales, por lo que podrá oxigenar el gabinete.

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OTRAS NOTAS




  • La Copa de las Confederaciones, un evento organizado para que la selección de fútbol de Brasil haga gimnasia, terminó desatando una de las movilizaciones más importantes de los últimos treinta años en ese país. Si bien desconcertó por la masividad de la protesta, los motivos de la misma no sorprendieron a nadie. Es que la organización de este certamen, junto con el Mundial 2014 y las Olimpiadas 2016, vienen causando dolores de cabeza a la presidenta Dilma Rousseff.
  • Si bien faltan más de 30 meses para el puntapié inicial de la Copa 2014, el Mundial de Fútbol se palpita en la política brasileña. De hecho, su organización se llevó puesto a un ministro de Dilma Rousseff, el comunista Orlando Silva, que acusado de un supuesto desvío de fondos no resistió el embate de la Fifa. La máxima organización del fútbol, a traves de su secretario general, Jerome Valcke, presiona para que Brasil avance en la sanción de una normativa para facilitar las obras y el desarrollo del evento.
  • "Es hora de que una mujer sea presidenta de Brasil”, dijo la candidata del Partido de los Trabajadores (PT), Dilma Rousseff, quien continúa su cosecha de voluntades y, como la espuma, no deja de subir en las encuestas.
  • Con su batallón de candidatos, Dilma Rousseff se apresta a enfrentar la contienda por los municipios brasileños, donde si bien las estrategias están echadas, su continuidad en el gobierno comienza a dirimirse en estas elecciones. A partir del 21 de agosto, que largan las campañas electorales y hasta el 4 de octubre, fecha que cierran los spots en los medios, la ciudadanía brasileña será seducida por los aspirantes a intendentes y concejales de los 5.200 municipios a lo largo del país.
  • La cumbre entre la presidenta brasileña Dilma Rousseff y el titular de la Fifa Joseph Blatter se precipitó tras una crisis entre los delegados encargados de la organización. El secretario general de la entidad deportiva, Jerome Valcke, sostuvo que “Brasil merece una patada en el trasero”, a lo que el recientemente asumido ministro de Deportes, Aldo Rebelo, retrucó increpando sobre quién se debería llevar el “patadón”, traducción elegante de una discusión que puso al vilo la realización del megaevento en Brasil.
  • Si el carisma y la aceptación masiva de un dirigente político tuviesen carácter tran­sitivo, el mejor ejemplo lo estaría dando por estos días la candidata presidencial brasileña por el Partido de los Trabajadores (PT), Dilma Rousseff.









Dilma en el mundo

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La presidenta brasileña y el secretario general de la ONU.



Un punto crucial para el gobierno de Rousseff fue sostener el liderazgo que había establecido su antecesor en el escenario internacional. Algo que logró sostener con la articulación de una fuerte alianza continental, centrada en los anillos Mercosur - Unasur - Celac, y en la alianza estratégica configurada por los Brics (Brasil - Rusia - India - China y Sudáfrica). Esto permitió a Brasil sostener una presencia en diferentes niveles internacionales como el G-20 y promover políticas diferentes a los ajustes neoliberales de la década del noventa. Punto que la enfrentó tanto a Alemania como a Estados Unidos en la estrategia para superar la crisis.
De hecho, Brasil mantiene una disputa con EE.UU. por el supuesto espionaje denunciado por el ex consultor de inteligencia Edward Snowden, quien sostuvo que la Agencia Nacional de Seguridad de Estados Unidos (NSA) había espiado las comunicaciones de la presidenta Dilma Rousseff, sus asesores y especialmente de la Petrobras. Situación que recibió el apoyo del mismo ex presidente Bill Clinton, que de visita a Brasil sostuvo: “En el caso de Petrobras (…) No deberíamos levantar información económica bajo el pretexto de la seguridad. No de un aliado”.
Otro apoyo importante que recibió Dilma Rousseff sobre el tema fue el del presidente de Francia, François Hollande, que de visita a Brasil centró como uno de los acuerdos la lucha contra el ciberespionaje del que habrían sido víctimas ambos mandatarios. Al respecto, el jefe de Estado francés dijo que: “Tras una serie de revelaciones –de espionaje– es necesario tener una reacción firme y una política que proteja nuestros derechos y evite que eso se repita”.
Aunque la principal preocupación de Dilma Rousseff es ampliar la colocación de productos brasileños, a fin de impulsar la alicaída economía. Por eso, propicia mayor grado de acuerdos para incrementar el comercio exterior. Así, Brasil vio con agrado los compromisos alcanzados en la Conferencia Ministerial de la Organización Mundial de Comercio en Balí, Indonesia. La Cancillería brasileña entiende que el “Acuerdo de Facilitación del Comercio”, firmado por 159 países, facilitaría el acceso de productos brasileños a mercados en todo el mundo, al simplificar y desburocratizar requerimientos aduaneros.
Sin embargo, el punto clave de su expansión comercial está en su relación con China y con América latina. Con el gigante asiático la relación es crucial. Durante el año 2012, la relación de intercambio entre ambos países sobrepasó los 75 mil millones de dólares y se espera que crezcan exponencialmente en los próximos años. Desde 2009, China es el mayor socio comercial de Brasil y el principal inversor extranjero directo. A su vez, Brasil es el principal proveedor de China en América latina, que alcanza unos 41,2 mil millones de dólares de exportaciones hacia ese país, que si bien están concentradas en un pequeño grupo de materias primas como la soja, se espera diversificar en los próximos flujos de venta. Por eso, ambos países buscan afianzar su relación comercial para aumentar inversiones china e incrementar las importaciones de productos brasileños. A tal fin, el Banco Central de Brasil y el Banco Popular de China firmaron un acuerdo para realizar transacciones en monedas nacionales, a fin de evitar la dependencia de dólares, por un valor de 60 mil M de reales o 190 mil millones de yuanes (que equivalen a unos 30 mil millones de dólares).
A la vez, Dilma Rousseff intenta sostener una articulación en continental. Durante la semana se entrevistó con los presidentes José Mujica, de Uruguay, y Ollanta Humala, de Perú. La reunión con Mujica el domingo pasado estuvo centrada en analizar los avances alcanzados por un grupo bilateral creado en 2012 para impulsar el acercamiento entre ambos países en lo que refiere a libre circulación de personas y bienes por sus fronteras. Además, ambos presidentes conversaron sobre planes de interconexión energética y la marcha de acuerdos de libre comercio entre la Unión Europea y el Mercosur, punto que incluye a Argentina, Paraguay y Venezuela.
En tanto que este miércoles se reunió con Ollanta Humala. La relación con este país la destacó Dilma Rousseff a través de las redes sociales, al señalar que Perú es el tercer mayor destino de las inversiones de Brasil en América del Sur, que alcanza unos 6 mil millones de dólares, con más de 70 empresas radicadas allí. En el encuentro, firmaron acuerdos centrados en el aumento de la cooperación, la integración de las cadenas productivas de ambos países y la infraestructura. A su vez, conversaron sobre temas de políticas sociales y regionales en el marco de propiciarlas en la Unasur (Unión de Naciones Suramericanas).
Otro punto importante para Brasil es haber logrado la incorporación de Venezuela al Mercosur, posibilidad abierta luego de la destitución de Fernando Lugo en Paraguay. Así, Dilma Rousseff puede sostener una inclusión de un país que pierde protagonismo regional tras la muerte de Hugo Chávez y lograr una especie de contención. En tanto que, normalizada la situación institucional del país guaraní, resulta propicio el fortalecimiento regional debido a que el mismo Horacio Cartes, a partir de una decisión soberana del país según el mandatario, aceptó la ampliación del bloque regional.
En tanto que con Argentina, el punto de relación es uno de los más altos de la historia, tanto en términos económico-comerciales como políticos. Si bien existen tensiones específicas, lo cierto es que hay una clara convergencia de políticas de integración y de orientaciones a seguir. Una de ellas, por ejemplo es en el terreno de derechos humanos, donde Dilma Rousseff encaró una estrategia de esclarecimiento, estableciendo la “Comisión de la Verdad”, que hoy está mostrando crímenes de alta relevancia como el propiciado al ex presidente Juscelino Kubitschek y, el que se está investigando, al legendario João Goulart. En definitiva, es un punto en el cual se avanza con suma claridad y se suma a los cambios que vive la región en la materia.

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OTRAS NOTAS

  • La presidenta brasileña, Dilma Rousseff, realizó su tercer viaje internacional. Esta vez, el destino fue China, los anteriores habían sido Argentina y Portugal. Estuvo acompañada por los Ministros Antonio Patriota (Relaciones Exteriores), Fernando Pimentel (Desarrollo, Industria y Comercio), Aloizio Mercadante (Ciencia y Tecnología) y Edison Lobao (Minas y Energía); además del gobernador de Bahía, Jaques Wagner, y una comitiva de unos 250 empresarios.
  • El próximo 20 de septiembre, el flamante presidente electo de México, Eduardo Peña Nieto, se reunirá con su par brasileña, como parte de su gira por Centro y Suramérica. Su itinerario comenzará en Guatemala, pasando por El Salvador, Honduras, Nicaragua, Costa Rica, Panamá y Colombia; arribará a Brasil el 19 de septiembre, donde se encontrará con el ex presidente Fernando Henrique Cardoso y al día siguiente hará lo propio con Dilma Rousseff; concluyendo su periplo con visitas a Chile, la Argentina y Perú.
  • La semana que viene, el presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, visitará Brasil acompañado de la primera dama Michelle y de sus hijas, Saha y Malia. Estará el 19 en Brasilia y el 20 en Río de Janeiro, con una programación aún no confirmada pero que prevé la visita a la favela “pacificada”, un chapuzón en una playa carioca y una cena íntima con Dilma Rousseff.
  • Durante el desarrollo de la Cumbre del G-20 en Cannes, la presidenta Dilma Rousseff no sólo marcó una línea contra las políticas de ajuste, además provocó un viraje en la estrategia de rescate del viejo continente, mientras Estados Unidos y la Unión Europea esperaban generar el compromiso de los Brics (especialmente de Brasil, China y Rusia) para que aporten a la formación de un fondo de estabilización para la eurozona. El rechazo de la mandataria brasileña generó un cambio en la propuesta inicial.
  • Desde sus raíces históricas, Brasil y Argentina estuvieron vinculados en procesos políticos similares. Al ver los parecidos entre Mariano Moreno y Joaquim Gonçalves Ledo; Julio A. Roca y Deodora Da Fonseca; Juan D. Perón y Getulio Vargas; Arturo Frondizi y Jusbelino Kubischetk; Raúl Alfonsín y José Sarney; Carlos Menem y Fernando Henrique Cardoso; se puede marcar un paralelismo en la vida de ambos países.
  • Son mujeres especiales, son militantes políticas y saben que las dos juntas tendrán más fuerza que (Néstor) Kirchner y yo. La gente tiene más respeto por las mujeres que por los hombres y estoy seguro de que las dos juntas van a cambiar un poco la política mundial.” El elogio de Lula da Silva a las presidentas Cristina Kirchner y Dilma Rousseff, durante la inauguración de la nueva sede diplomática argentina en Brasilia, no sólo confirmó la excelente relación bilateral.

domingo, 8 de diciembre de 2013

Los nuevos desafíos del PT

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La realidad política del Brasil, en la óptica de uno de los fundadores del partido dirigido por Inácio Lula da Silva.
El 10 de noviembre pasado, el Partido dos Trabalhadores (PT) tuvo sus elecciones internas, donde el sector mayoritario que dirige Inácio Lula da Silva logró imponer la reelección de Rui Falcão en la presidencia del partido de la presidenta Dilma Rousseff.
Para analizar los resultados, Miradas al Sur fue recibido por Raúl Pont, miembro del Directorio Nacional del PT. En su despacho de la Asamblea Legislativa de Río Grande do Sul, compartiendo un gran cimarrão (mate), el diputado estadual comentó sobre las configuraciones políticas del PT, tanto a nivel interno como externo, y los desafíos que se abren de cara al 2014, en el marco de las movilizaciones sociales, los juicios por corrupción y las alianzas políticas en Brasil.
–¿El PED 2013 (Proceso de Elección Interna) marcó la consolidación del lulismo?
–En realidad no, mirando la composición de las corrientes internas, cambió poco respecto de las elecciones anteriores, a pesar de la victoria en primer turno de Rui (Falcão). Los resultados, desde el punto de vista de los grupos internos del PT, quedaron más o menos iguales o parecidos. Por ejemplo, nosotros crecimos un poco, pasamos de 17 a 21%, pero no es gran cosa. Lo que sucedió, es que Rui Falcão tuvo más votos que en la elección anterior porque una corriente, que siempre presentaba candidatura propia, más allá que en el segundo turno podía votar al candidato de la mayoría, esta vez no presentaron candidatos a nivel nacional, por presión de Lula, y apoyaron en el primer turno a Rui Falcão, pero a nivel regional estuvieron en listas separadas y candidaturas propias.
–Se dice que la victoria del lulismo abre marcos de alianza a centro antes que a izquierda.
–Si se entiende que abrir alianzas a centro es relacionarse con el PMDB (Partido Movimiento Democrático Brasileño) antes que con el PSB (Partido Socialista Brasileño), cabría preguntarse ¡¿cuál de los dos está realmente a izquierda?! (Risas). Porque la estrategia de Eduardo Campos, sostenida por los grandes medios de comunicación, impulsa alianzas que se orientan a derecha, sólo con la lógica de posicionarse contra Dilma (Rousseff). A su vez, cabe aclarar, que no es todo el PSB que está detrás de esta estrategia, porque en algunos estados se la rechaza y se plantea mantener el apoyo a la presidenta. Por eso, entiendo que no es el principal tema.
–Pregunta obligada: ¿cuál es el tema principal?
–Es impulsar las candidaturas propias; es que estamos convencidos de que hay que fortalecer al PT para seguir cambiando Brasil. En ese sentido, el desafío mayor es poner al partido en disputa en todos los distritos a fin de consolidarlo con fuerza propia.
–Pero esto el lulismo lo impediría.
–No tanto, porque varía en cada distrito. Por ejemplo, Rui Falcão ganó por un margen muy pequeño en Río Grande Do Sul, pero las otras corrientes en el Estado lograron ir a un segundo turno y ganar con una candidatura de Articulación de Izquierda, apoyada por “Mensajem” (la coalición de corrientes de izquierda de la que participamos), y que incluso los tres candidatos que este espacio llevó a nivel nacional superaban la candidatura oficial en este distrito. Por ende se llevará candidatura propia en este estado.
–Pero aquí, se entiende, son gobierno, pero qué pasa en otros estados.
–Es que la victoria de Rui Falcão a nivel nacional es muy relativa a nivel regional. Con problemas más de parte de ellos que de nosotros. Por ejemplo, Río de Janeiro, que es el tercer estado del país, segundo en importancia política por su historia, las corrientes mayoritarias que apoyaron a Rui Falcão, están defendiendo con nosotros la política de candidaturas propias y no acompañar al PMDB. Podemos seguir citando, como Paraná, donde también estaríamos llevando candidatura propia, o como en Santa Catarina, donde fue derrotada Idelí Salvatti, Ministra las Relaciones Políticas de la República, que impulsaba un acercamiento con el actual del Estado. O en Mina Gerais, donde Fernando Pimentel es el candidato a gobernador con grandes chances, y apoyado por el campo mayoritario. Incluso, Lula está defendiendo la idea de candidatura propia en San Pablo. Entonces usted ve que en Río de Janeiro, Paraná, Santa Catarina, Río Grande do Sul, San Pablo o Bahía se marcha hacia candidaturas propias que marcan la tendencia del Partido.
–Igualmente, el punto central es fortalecer a Dilma
–Sí, claro, el mismo Lula busca fortalecer el gobierno de Dilma, desde una visión muy pragmática quizás, a veces poco ideológica, pero con un discurso que reclama la vuelta al partido, paradójicamente, para que éste sea más fuerte y más programático, pero es claro que está apoyando a Dilma y apuntala su reelección. Pasado el susto de julio, más allá de que la caída en las encuestas de aprobación fue más por el efecto de los medios, que no señalaron las reivindicaciones de las personas, que pueden verse como justas, sino por las acciones que realizaban, que provocaban un desgaste de la imagen de Dilma, como el saqueo de negocios, la rotura de autos, etc. Las personas reaccionaron, no porque las reinvidicaciones de las movilizaciones fueran justas, querer más educación, más salud, más transporte, más universidades; sino por los disturbios que ponía la Rede O Globo, que los mostraba como una incapacidad de gestión de Dilma.
–Sin embargo, las movilizaciones abrieron una oportunidad para la Reforma Política.
–Sí, las puso en agenda la Reforma Política, pero la situación sigue igual, porque es el bloque mayoritario del Congreso que no va a dejar pasar esto. Porque ellos viven de esto. Todo el sistema electoral está enmarcado en garantizar un esquema corrupto, donde tenés diputados de alquiler que cambian su voto por enmiendas presupuestarias, que tienen distintos destinos.
–Lo que explica en cierta medida la crisis de la Mensalão (mensualidad).
–Sí, porque el partido quedó preso de las alianzas y de los acuerdos, que en cierta medida, llevó a la situación que dejó a José Dirceu y a José Genoino en la cárcel, sólo que la prensa no dice que la culpa de esto es el mismo proceso de corrupción del sistema político. Porque los recursos que vienen de los empresarios terminan siendo utilizados para garantizar no sólo la política de los partidos, sino también disputar dentro de los partidos.
–¿Cómo limita al gobierno de Dilma esta situación?
–Y es que no puede ser que Dilma gane una elección y el PT no tenga más que 80 o 90 diputados. Que ella saque 50 millones de votos y el partido no más de 17; eso genera una distancia en la capacidad de gobierno importantísima. Además, cabe señalar, que si bien el poder económico no está boicoteando a un nivel como sucede en Venezuela, Ecuador o Bolivia, quizás porque no dependemos tanto de un producto y tenemos una economía más diversificada como Argentina, lo cierto es que pone fuertes condiciones y no hace nada fácil el gobierno.
–Igualmente pudieron desarrollar parte del programa, ¿qué les faltó?
–No hay que pensar en lo que dejamos de hacer, sino en lo que falta hacer. Si bien hemos marcado un camino en los diez años de gestión, aún tenemos mucho por trabajar, pero que no cabe duda que la Reforma Política se hace imprescindible, porque si no uno queda preso de los partidos de alquiler, que usufructúan la burguesía, la Iglesia o los medios de comunicación. Pero seguiremos trabajando para seguir cambiando.

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OTRAS NOTAS

  • Con su batallón de candidatos, Dilma Rousseff se apresta a enfrentar la contienda por los municipios brasileños, donde si bien las estrategias están echadas, su continuidad en el gobierno comienza a dirimirse en estas elecciones. A partir del 21 de agosto, que largan las campañas electorales y hasta el 4 de octubre, fecha que cierran los spots en los medios, la ciudadanía brasileña será seducida por los aspirantes a intendentes y concejales de los 5.200 municipios a lo largo del país.
  • El escenario político brasileño se mueve a favor de Dilma Rousseff. Mientras reafirma su relación con el PT, la oposición no logra articularse y se fragmenta. En ese marco, avanza con su política nacional e internacional dejando a Ignacio Lula Da Silva en un plano muy alejado del poder. De hecho, en el 8º Congreso Nacional de los Metalúrgicos de la CUT, el ex mandatario dio total apoyo a la presidenta, sostuvo que los medios intentan crear diferencias, “no existen divergencias, porque el día que discordemos, ella tendrá la razón” enfatizó Lula .
  • A pesar de los golpes recibidos y de los propios errores, el PT fue el ganador de la primera vuelta de las elecciones municipales brasileñas. Aunque el centroderechista Psdb se mantuvo como principal partido de oposición, sus pérdidas y la impotencia de los medios para instalar alternativas a Dilma Rousseff harán muy difícil frenar a la Presidenta o a Lula en las presidenciales de 2014.
  • En las elecciones de octubre en Brasil se enfrentarán dos grandes coaliciones, la que impulsa a Dilma –donde tenemos al PT acompañado por el incondicional PCdB (Partido Comunista do Brasil), junto al varguismo del PDT (Partido Democrático Trabalhista) y al estratégico PMdB (Partido do Movimiento Democrático Brasileiro)–, que enfrenta a Serra –que lo sostiene el PSdB secundado por su condicional aliado Demócratas, otra rama varguista expresada por el PTB (Partido Trabalhista Brasileiro) y el PPS (Partido Popular Socialista –ex Partido Comunista Brasileño–).
  • En momentos en que se libra la segunda vuelta electoral en Brasil, Miradas al Sur entrevistó a Raúl Pont, dirigente socialista del Partido dos Trabalhadores, ex Alcalde de Porto Alegre y actual Diputado Estadual por Rio Grande Do Sul.
    –¿Se abre una nueva etapa en Brasil?
  • Teniendo presente que el ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva declinó ser candidato en 2014, el partido de la presidenta Dilma Rousseff se prepara para aumentar su caudal de gobiernos locales como punto para reafirmar las aspiraciones de reelección. Con una imagen positiva récord del 77%, tal como lo sentenció una encuesta de Ibope, las elecciones de octubre son un momento clave para que la mandataria cristalice esa popularidad en las urnas.

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Ricardo Romero

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