domingo, 10 de marzo de 2013

¿Cómo se llenará el lugar vacante en el liderazgo de la América Latina?


¿Cómo se llenará el lugar vacante en el liderazgo de la América Latina?

 Un interrogante y siete miradas sobre la forma en que repercutirá la muerte del presidente bolivariano en la integración regional.

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Info News
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Jorge Drkos
Secretario de Internacionales del Frente Grande
 
 
Su muerte no afectará la integración, muy por el contrario, se profundizará para ser dignos de su legado. Debemos fortalecer la unidad del Mercosur, Unasur, ALBA  y CELAC. El liderazgo de Chávez ya tiene encarnadura, sus herederos son los millones de hombres  y mujeres que seguirán luchando para llevar adelante  la gesta de Unidad y Liberación que nos deja, con el convencimiento de que solamente  unidos y organizados podremos lograr la segunda y definitiva independencia. 
 

Miguel Ángel Barrios
Instituto de Altos Estudios Diplomáticos
"Pedro Gual" de Venezuela
 
 
Con Chávez, Venezuela dejó de ser un país circunscripto al pacto Andino –hoy Comunidad Andina– y se convirtió en latinoamericano, suramericano y caribeño de la mano del Mercosur, el ALBA, la Unasur y la CELAC. Su muerte tiene un impacto profundo y ya se nota su ausencia en su política pedagógica de denunciar y motorizar los procesos de unificación, como cuando se instalaron las bases militares en Colombia. Esas figuras, que trascienden a su tiempo histórico, no son asimilables y adquieren dimensiones de irrepetibles. Es nuestra responsabilidad como principal pais hispanoparlante de América del Sur, reequilibrar las asimetrías con Brasil, fortificando con Evo Morales, Correa y Mujica nuestra alianza. América del Sur tiene líderes importantísimos, pero lo fundamental es generar una estrategia permanente de búsqueda del Estado Continental industrial del subcontinente. Sólo de esa manera estaríamos brindando respuestas a la interpelación que nos hará a partir de ahora nuestro contemporáneo inmortal para triunfar en la segunda independencia.
 
 
Ricardo Romero
Politólogo
UBA/UNSAM
 
 
Maduro tendrá como desafío mantener la coalición política interna y el apoyo popular para sostener a un gobierno que continúe con las bases del período chavista. Por eso Venezuela bajará el perfil internacional en los armados propiciados por Chávez, como el ALBA o Petrocaribe, que quedarán supeditados a los lazos generados en espacios como la Unasur y la CELAC. A su vez, Venezuela tendrá que mostrar la capacidad de profundizar su integración en el Mercosur. En este marco, no cabe duda que Dilma Rousseff tendrá la responsabilidad de asumir un liderazgo continental que difícilmente pueda ocupar algún otro país, especialmente con figuras que como Correa, podrán tener el carisma del venezolano, pero no su peso económico para sostener ese posicionamiento.
 

Alberto Sosa
Director de AmerSur
 
 
El proceso de integración continuará porque responde a la voluntad política de distintos gobiernos post neoliberales que pretenden hacer frente aunadamente a los profundos cambios que se han producido en el sistema mundial en las últimas décadas. Sin embargo, y atendiendo a los diversos estilos de integración actualmente convivientes en América del Sur, aún es prematuro especular respecto de la orientación que pueda prevalecer en el proceso de integración regional.  El liderazgo de Chávez es irremplazable, el carisma no se hereda ni transfiere. No obstante, puede surgir otro tipo de liderazgo, compartido, dentro del ámbito hispanoamericano que trate de compensar la preponderancia brasileña, recuperando y englobando el matiz solidario y cooperativo del ALBA. 
 
 
 
Roberto Brindisi
Politólogo y
comunicador social
 
 
Chávez fue una pieza clave en el proceso de integración de Latinoamérica y el ascendiente sobre sus pares se hará sentir. Fue, además, el hermano mayor de los presidentes que se sucedieron en la región y que pensaron en términos de integración regional, por lo que será difícil la tarea de remplazarlo. Quien debería hacerlo es Brasil, por su importancia en el concierto de naciones, pero sin Lula en la presidencia, Dilma no aparece como esa líder carismática regional. Por carisma cabría pensar que ese rol podría caberle a Cristina, pero si bien la veo profundamente consustanciada con el proceso integrador, son muchos los problemas internos e internacionales que Argentina tiene como para ser ella la que remplace a Chavez. Quizás podría ser una alternativa un liderazgo compartido entre Dilma y Cristina.
 
 
 
Lido Iacomini
Asuntos Internacionales
de Carta Abierta
 
 
 
Con respecto al liderazgo vacante, en primer lugar hay que advertir que lidera quien tiene, no sólo capacidad de conducción, sino quien sabe colocarse con audacia un paso delante de lo que será el curso probable de los acontecimientos. Eso supo avizorarlo Chávez en Latinoamérica, como lo vieron los Kirchner en Argentina. Muchas son las cuestiones pendientes en la región, entre otras, motorizar el Banco del Sur. Varios son nuestros dirigentes latinoamericanos que han probado sus aptitudes. Incluso la asunción de Nicolás Maduro a la presidencia de Venezuela y su discurso inaugural mostró que allí hay madera más que suficiente y que certero fue el ojo del comandante. Sabemos que Cristina tiene la estatura y la experiencia necesaria, pero habrá que ver cómo se acomodan los acontecimientos.
 
 

Mariano Ciafardini
Instituto Argentino
de Estudios Geopolíticos
 
 
 
Las fuerzas de la integración regional corren por dos carriles que se articulan. Uno es el de los esfuerzos presidenciales y otro, más importante y en el que se sustenta el primero, es el de la disposición de los pueblos. La integración es central para Venezuela, por lo que difícilmente Maduro la descuide. En el otro carril, la muerte de Chávez ha generado un sentimiento popular regional de una envergadura inconmensurable, que hermana y juega un importantísmo factor psico-social y político que, si es oportunamente aprovechado, puede hacer una diferencia en el ritmo que hasta ahora llevaba el proceso de integración. Sobre quién podría ocupar el liderazgo, la respuesta es Lula da Silva. Un dirigente que puede darse el lujo de decidir si quiere volver a la presidencia del país geopolíticamente más importante de América Latina.


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